Poemas y poetas (i)

Continuación del poema citado.

La poesía ocupa un lugar privilegiado en la cultura islamo-árabe . La poesía pre-islámica y la del primer siglo del Islam siguen siendo estudiadas pues nos ayudan a comprender el lenguaje del Qur’an: su vocabulario, su estilo, esos pequeños detalles que separan lo mundano de lo sublime, y tambien esas construcciones gramáticas que nos resultan complicadas.

Ademas, como las imagenes han sido tradicionalmente mal vistas como fuente de la idolatría, los árabes han tendido a volcar todo su espíritu artístico y expresivo en la poesía. De califas a amas de casa y campesinos, todos sabían poesía y muchos componían versos para ocasiones especiales y para su vida cotidiana: versos de bienvenida, de despedida, de amor, de guerra, versos que nunca se guardaron y que nadie se acordará de ellos.

Pero tambien se han guardado muchos versos, y para un inculto rudo como yo, uno de los mejores sitios para encontrar versos de poesía árabe es en los libros de gramática árabe, donde la poesía temprana tiene una labor educativa. Por ejemplo:

بكيتُ على سرب القطا إذ مررن بي
فقلتُ وأنا بالبكاء جديرُ
أسربَ القطا هل من يعير جناحه
لعلّي إلى من قد هويتُ أطيرُ

Lloré por una bandada de pajaros que me pasó
Y dije, yo que tengo derecho a llorar
Oh bandada de pajaros, ¿hay quien me preste una ala
Para que pueda volar a mi amada?

Este poema se atribuye al loco de Layla (Diwan, p.106) y a al-‘Abbas b. al-Ahnaf (Diwan, p.142), pero yo lo encontré en Sharh Ibn ‘Aqil, un comentario sobre Alfiya Ibn Malik, un poema de gramática en mil versos (hasta la grámatica se estudiaba en verso).

El loco de Layla era Qays b. al-Mulawwih, y Layla era Layla bt. Mahdi. Estaban enamorados desde pequeños y pasaban mucho tiempo juntos según crecían, hasta el punto que a veces pasaban días enteros juntos. Pero, en el fervor del amor, Qays empezó a componer poemas para ella, lo cual no fue bien recibido por su familia ya que este tipo de poemas solía indicar que había más que una relación casta, y se les prohibió reunirse.

Cuanto más tiempo se separaron, más loco se volvía Qays. Su familia pidió a la familia de Layla que los casasen, pero estos no aceptaron e incluso abandonaron la zona. Qays convenció a gobernadores para que convenciesen a la familia de Layla, pero estos les amenazaron con armas. Al final Qays pasó sus últimos meses viviendo solo en el desierto, con parientes dejandole comida a diario. Un día vieron que no había comido la comida del día anterior y se pusieron a buscarlo. Lo encontraron muerto en un valle pedregoso.

Cuando fue enterrado toda su gente lloró por él, y se dice que quien más lloró fue el padre de Layla, que dijo: “No sabíamos que llegaría a esto. Pero yo soy un árabe del desierto y temo la verguenza y la perdida de prestigio como todo árabe del desierto.”

La razón por la que se encuentra este verso en un libro de grámatica es la siguiente:

  • En árabe hay un concepto de ‘preposición de llamada’ (harf nida’), o sea, una preposición que cuando precede al nombre significa que estás llamando a esa persona.
  • La preposición de este tipo más conocida es ya, en el sentido de ‘¡ya Allah!’, o ‘¡Ya fulano, vámonos a tomar un café!’ En el sentido gramático, hace que la persona siendo llamada esté en declinación acusativa.
  • Pero la preposición a tambien se utiliza para llamar a gente, y estos versos de poesía demuestran claramente que es igual que con ya y el nombre se hace acusitivo.

Y colorín colorado, este rollo se ha acabado. Y Dios es quien mejor sabe.

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