En Busca del Conocimiento: una historia del Imam Ahmad

Dijo Muhammad b. Mahdi b. Ya’far al-Suri: Oí a mi padre decir:

Estaba en Tarsus (en lo que ahora es Turquía) cuando al-Ma’mun estaba en Tarsus con Ahmad b. Hanbal e Ibn Nuh, y estaban él e Ibn Nuh encadenados.

Dijo: Entonces Ahmad b. Hanbal me escribió una nota: “Conoces nuestra situación, y si no fuese por ello habríamos venido a verte, pero si ves que puedes venir a nosotros ven.

Así que fui para narrarles hadith. Y entre las cosas que Ahmad b. Hanbal tomó de mí está:

Me narró Damra de Raya’ b. Abi Salama de Abdul Rabbihi b. Sulayman b. Zunbur, de Ibn Muhayriz quien dijo:

“No hay nada con lo que lleno mi estomago despues del trabajo, ya sea comida lujosa o humilde, que aprecie más que la comida de un comerciante honesto.”

Lo narró Abu Bakr al-Khallal en al-Hazz ‘ala al-Tiyara, pp.47-48 de la edición de Abu Ghudda.

Ahmad b. Hanbal es uno de los fundadores de las cuatro escuelas. Fue conocido fundamentalmente como un gran sabio de hadiz, aunque tambien era un experto en las otras ramas de las ciencias islámicas como teología y derecho. Fue hecho prisionero y torturado por el califa abasí al-Ma’mun por oponer la doctrina de la creación del Qur’an, que fue inventada por los mu’tazila. Cuando esto sucedió ya era considerado por sus contemporaneos como uno de los más grandes juristas y sabios de hadiz del mundo musulmán. Sin embargo, a pesar de eso, cuando llego a Tarsus como prisionero, la primera preocupación de Ahmad era buscar a los sabios de Tarsus para ver si podía aprender de ellos y escuchar sus narraciones. A pesar de que es probable que Ahmad era más sabio que ellos, tenía la humildad de todo buen estudiante, de saber que su conocimiento es muy limitado y que solo Allah lo sabe todo.

Y esto a mi me parece muy diferente a la actitud que tenemos hoy en día, donde gente que no sabe nada ignora a los sabios, se ríe de ellos por no ser lo suficientemente ‘modernos’, o cree que no le van a decir nada nuevo. Pero yo rara vez me he sentado con un sabio sin que haya aprendido algo, aunque esté en desacuerdo con muchas cosas que diga el sabio, o incluso cuando (en raras ocasiones) yo sepa más del tema que él. Hace poco estuve sentado con un sabio que muchos considerarían ‘extremista’, o ‘anticuado’, y aprendí mucho de él. A pesar de tener más de 90 años, va todos los días a la mezquita por la mañana para que la gente le pueda preguntar sobre sus temas. Allí trata temas de divorcio, herencias, accidentes de coche, pobreza… Al sabio lo mareaban tanto con preguntas de todo tipo que pido a Allah que nunca me haga mufti. Pero lo que más me impresionó fue como trataba a la gente humilde, muchos de ellos analfabetos y con poco conocimiento, sonriendo y contandoles chistes para hacerlos sentirse tranquilos, buscando una respuesta que fuese de acuerdo con la shari’a pero que les facilitase la vida, y siendo más generoso con su propio dinero que la gran mayoría de la gente que yo conozco.

Me parece una enfermedad que la gente no se sienta con los sabios. Es una bendición de Allah que los sabios existen. Son gente que han estudiado el Qur’an, los dichos del Profeta (saw) y los grandes Compañeros, que conocen la tradición como la palma de la mano. Es cierto que muchas veces no les conviene hablar del mundo moderno porque no lo conocen bien y no lo entienden. Pero al mismo tiempo, nosotros que no sabemos nada de la tradición, y que tenemos la tendencia a creer que las últimas modas intelectuales disfrazadas de ‘ciencia’ representan una verdad absoluta, nos vendría bien tener un poco de humildad, y no pensar que lo sabemos todo, que alomejor en realidad Allah y los sabios tienen más razón en muchas cosas que los genios que te trajeron el neoliberalismo, el marketing, la democracia (donde siempre ganan los ricos), la música pop, la vigilancia electrónica (para proteger tus derechos humanos, claro), y el gen ‘gay’ (que luego no existía, y que ahora parece que existe otra vez).

En cuanto al dicho de Ibn Muhayriz, puede tener dos significados: (i) que la mentira y la corrupción son tan comunes entre los comerciantes, que comer la comida de un comerciante honesto es una gran bendicion; o (ii) que la mejor comida es la que te da alguién que se ha ganado la vida honestamente viviendo de su mano de obra, no heredando riquezas, ni usando poder político de manera corrupta, ni recibiendo ayuda de la gente. Y esta segunda interpretación es la que el autor entiende ya que su libro trata precisamente sobre ese tema.

Y Allah es quien mejor sabe.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s