Paciencia y Gratitud: Yūnus b. ʿUbayd e Ibn ʿAwn

Dijo al-Ḏahabī en Siyar aʿlām al-nubalā (VI/292):

Un hombre fue a Yūnus b. ʿUbayd quejándose de su estado, su nivel de vida y su aflicción por ello. Le dijo [Yūnus]: “¿Estarías contento si te diese por tus ojos cien mil?” Dijo: “No.” Dijo: “¿Y por tu oído?” Dijo: “No.” Dijo: “¿Y por tu lengua?” Dijo: “No.” Dijo: “¿Y por tu inteligencia?” Dijo: “No…” Y le recordó las bendiciones de Allah sobre él. Luego le dijo Yūnus: “Me parece que tienes cientos de miles, pero todavía de quejas de tu necesidad.”

En ifat al-afwa (II/184) se narra que el gran jurista y sabio Ibn ʿAwn dijo:

El siervo no acierta la verdadera satisfacción hasta que su satisfacción en la pobreza sea como su satisfacción en la riqueza. ¿Acaso pides a Allah que te ayude en tus temas luego te enfadas cuando ves que Su elección va en contra de tus deseos, aún cuando es posible que tu deseo te destruiría si se te fuese facilitado, pero estás contento cuando Su elección está de acuerdo con tus deseos? No eres justo contigo mismo, ni has acertado en el tema de la satisfacción.

 

Muchas veces no recordamos las bendiciones de Allah. Creemos que la bendición de Allah está en un coche nuevo, en una casa elegante, en un móvil que lo hace todo, en una pareja que parece un modelo, en un hijo que es muy listo… Pero las bendiciones de Allah están en todos lados, y la más importante de todas es la facultad de reflexión, de poder reflexionar sobre Su misericordia, Su sabiduría; intentar entender Su Libro y aprender de él. ‘Recordad el favor de Allah sobre vosotros, pues os dio el Libro y la sabiduría.’ (Q2:231) ‘Recordad el favor de Allah sobre vosotros, que fuisteis enemigos y unió vuestros corazones, y gracias a Su bendición os convertisteis en hermanos.’ (Q3:103)

Y no hay mayor bendición que el Islam. Sin embargo, parece que tomamos esta bendición como algo ligero, como si fuese una nueva camisa. Sí, me gusta, es bonita, voy a ponérmela cada vez que pueda las primeras semanas, pero luego la meto en el armario y me olvido de ella… Mientras que cuando el Islam de verdad entra en el corazón, cambia la vida: abre horizontes, expande los sentimientos, lleva más allá de lo material. Ese coche, esa casa que tanto nos gustaba ya no parece importante. Ese móvil milagroso que te hace compañía cuando estás solo ya no te soluciona los problemas. Esa pareja que tan perfecta era en lo físico, ahora ves que tiene un alma seca que necesita ser regado. Todo eso en el mundo que tanto te distraía de repente deja de ser tan importante, ya que tu corazón está apegado a lo que está más allá de lo mundano: Allah.

Sin embargo, está es una lucha constante. Una lucha de tu ‘alma tranquila’ (89:27) contra tu ‘alma que ordena el mal’. (Q12:53) Una lucha por hacer las oraciones a tiempo, por leer y reflexionar sobre el Qur’an todos los días, una lucha por no caer en polémicas sectarias y tontas, una lucha por no dejarte llevar por teologías absurdas, una lucha por estudiar, aprender, acercarte a Allah y conseguir el verdadero triunfo: ‘Ese día habrá rostros resplandecientes en la contemplación de su Señor.’ (Q75:21-22) Si queremos conseguir ese triunfo, tenemos que aprender la satisfacción y dejar de quejarnos por pequeños problemas mundanos.

Y yo pido a Allah que nos ayude a superar nuestras debilidades para que nos acerquemos a Él.

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