Las palabras vacías

En ifat al-afwa (II/313-4):

عبد الله بن مبارك قال: قيل لحمدون بن أحمد: ما بال كلام السلف أنفع من كلامنا؟ قال: لأنهم تكلموا لعز الإسلام ونجاة النفوس ورضا الرحمن، ونحن نتكلم لعز النفوس وطلب الدنيا ورضا الخلق.

Narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, quien dijo: Se le dijo a Ḥamdūn b. Aḥmad: “¿Por qué lo que decían nuestros predecesores es más beneficios que lo que decimos nosotros?” Respondió: “Porque ellos hablaron para la gloria del Islam, para salvar las almas y para satisfacer al misericordioso, mientras que nosotros hablamos para nuestra propia gloria, para buscar lo mundano, y para satisfacer a la creación.”

Hoy hay muchos hermanos y hermanas que se preocupan de discutir temas teológicos y legales. Argumentan, se insultan los unos a los otros, se llaman ‘haramistas’ o ‘innovadores’ o ‘nasibis’ o ‘desviados’, y más insultos. Y cuando con esos insultos no basta, siempre podemos acusar a nuestro contrincante de ser ‘ignorante’ por no seguir a nuestro shaykh particular, o de ‘hipócrita’ por no seguir la misma opinión que nosotros seguimos.

No tengo derecho a juzgar las acciones de la gente, pero me cuesta pensar bien de gente que de manera consistente se niegan a reflexionar sobre sus propios corazones, pero están más que dispuestos a reflexionar sobre los corazones de otros; que prefieren reírse de sabios a reírse de sus propias debilidades; que prefieren ajustar cuentas con sus hermanos ‘desviados’ a ajustar sus propias cuentas con Allah; que prefieren argumentar y polemizar a estudiar y reflexionar.

Y lo que hacía que las primeras generaciones del Islam fueran diferentes es que sabían que no eran nada sin Allah, y por eso Allah les dio todo; y porque se preocupaban más por purificar sus propias almas, Allah hizo que la gente los amase y los siguiese.

Pensemos en la historia narrada por Muslim en su Sahih (no.2750), que Hanzala se encontró con Abu Bakr, y Abu Bakr le preguntó “¿Cómo estás?” Hanzala respondió “Hanzala es un hipócrita”. Abu Bakr, sorprendido, respondió, “¡Que Allah sea glorificado! ¿Qué dices?” Hanzala explicó: “Cuando estamos con el Mensajero de Allah (saw) nos recuerda del infierno y el paraíso hasta que es casi como verlo con los ojos. Pero si salimos de estar con el Mensajero de Allah (saw) nos ocupamos con las esposas, los niños y el trabajo, y nos olvidamos de mucho.” Abu Bakr reflexionó y dijo, “¡Por Allah! Nosotros encontramos que somos iguales.” Así pues, Hanzala y Abu Bakr fueron al Profeta (saw), pensando que eran hipócritas, y Hanzala le explicó lo sucedido. El Profeta (saw) respondió diciendo: “Por Aquel en cuya mano está mi alma, si permancieséis como cuando estáis conmigo recordando, los ángeles os darían la mano en vuestras camas y en la calle. Pero, oh Hanzala, hay tiempo y tiempo.” Y lo dijo tres veces.

El consejo del Profeta (saw) es algo que todos debemos recordar, pero tambíen debemos de aprender de como Hanzala y Abu Bakr pensaban de sí mismos. Abu Bakr era el mejor musulmán tras el Profeta (saw), el primer califa del Islam, el que cuidó del Profeta (saw) durante la migración a Madina, quien dio su riqueza a los musulmanes, y más. Hanzala era uno de los sabios de los Compañeros, uno de los escribas del Profeta (saw). Sin embargo, no se les ocurrió pensar que dado su estatus social como importantes Compañeros, estaban a salvo de ser unos hipócritas. Ellos entendían que lo mismo que había pasado a las gentes anteriores podía pasarles a ellos, como en Q2:64:

فَلَوْلَا فَضْلُ اللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُ لَكُنْتُمْ مِنَ الْخَاسِرِينَ

Y si no fuese por la bendición de Allah y Su misericordia, seriáis de los perdidos.

Y entendían que cuando el Profeta (saw) rezaba:

يَا مُقَلِّبَ القُلُوبِ ثَبِّتْ قَلْبِي عَلَى دِينِكَ

¡Oh Aquel que da vueltas al corazón! ¡Mantén a mi corazón firme sobre Tu religión!

Él (saw) no hablaba solo por decir cosas bonitas, sino porque en su humildad ante su Creador, y porque al reconocer su incapacidad frente al poder de Allah, de verdad tenía miedo por su propio corazón. Si el Profeta (saw) rezaba por su alma, ¿cómo deberíamos de actuar nosotros? Desde luego no deberíamos actuar con un complejo de superioridad sobre los demás solo por el hecho de que tengan algunas ideas diferentes.

Al mismo tiempo, eso no quiere que no se pueda criticar nada. Pero hay que diferenciar entre una discusión académica donde aceptamos o rechazamos la idea de esta u otra persona por los méritos del argumento, y cuando damos por sentado que esa persona cuya idea no aceptamos es peor musulmán que nosotros solo por el hecho de que no estamos convencidos por su idea. Pero es posible que alguien esté equivocado en bastantes de sus ideas, y sea mejor musulmán a ojos de Allah que nosotros. Y en muchos casos, también es probable que sus ideas tengan validez, pero en nuestra ignorancia nosotros somo incapaces de verlo. En ambos casos, darnos cuenta de nuestra insignificancia es lo primero, y solo así podemos ser de los que hablan “para la gloria del Islam, para salvar las almas y para satisfacer al misericordioso”.

Rezamos que Allah nos guíe a mejorarnos a nosotros mismos, en vez de perder años perdidos en el océano de los debates y las polémicas. Y Él es quien mejor sabe.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s