Sahnun y la humildad del mufti

En Siyar XII/65:

وَسُئِلَ سَحْنُوْنُ: أَيَسَعُ العَالِمَ أَنْ يَقُوْلَ: لاَ أَدْرِي فِيْمَا يَدْرِي؟

قَالَ: أَمَّا مَا فِيْهِ كِتَابٌ أَوْ سُنَّةٌ ثَابِتَةٌ فَلاَ، وَأَمَّا مَا كَانَ مِنْ هَذَا الرَّأْيِ، فَإِنَّهُ يَسَعُهُ ذَلِكَ؛ لأَنَّهُ لاَ يَدْرِي أَمُصِيْبٌ هُوَ أَمْ مُخْطِئٌ.

Se le preguntó a Saḥnūn: ¿Está permitido para un sabio decir ‘no se’ cuando sabe? Respondió: No sobre aquello que está claro en el Libro o la sunna establecida. Pero aquello que está basado en opinión es diferente y tiene la opción, pues en realidad no sabe si ha acertado o errado.

Los sabios de las primeras generaciones no eran muftis apresurados. Pero más importante, sabían distinguir entre el hukm de Allah y sus opiniones. Entonces cuando algo estaba muy claro en el Qur’ān o la Sunna lo decían abiertamente. Pero cuando era un tema de iŷtihād eran mucho más precavidos. Dijo Abū Yūsuf, el gran alumno de Abū Ḥanīfa, (Radd, p.71):

Nuestros profesores entre los sabios odiaban que en las fatwās dijesen ‘Esto es ḥalāl y esto es ḥarām’, menos aquello que estaba en el Libro de Allah -exaltado y majestuoso- de manera tan clara que no necesitaba explicación.

Hoy en día no solemos diferenciar entre lo que es ḥalāl y ḥarām por un texto explícito y lo que es iŷtihād. En realidad, muchos suelen considerar las opiniones basadas en iŷtihād como sagradas, casi como si fuesen revelación. Pero no lo son. Peor aún es que muchas veces, a pesar de intentar imponer las opiniones de sabios sobre los musulmanes, crean otros argumentos para apoyarse.

Algunos, para justificar una u otra opinión dicen cosas como ‘hay consenso sobre la obligación de seguir una escuela’ o ‘hay consenso sobre que la música está prohibido’, y parece que no se dan cuenta de que el consenso que se considera como un argumento conclusivo tiene tantas condiciones que es casi imposible que exista. E incluso hay diferencia de opinión sobre si el consenso es un argumento conclusivo, pues al-Šawkānī lo rechaza abiertamente y otros como al-Rāzī parece que lo rechazan implícitamente.

Otras veces gente cita un verso o un ḥadīṯ como prueba de que una u otra opinión es claramente correcta, sin entender que muchas veces esta opinión es una interpretación del texto, y que hay otras interpretaciones tan validas o más, tanto desde la perspectiva lingüística como desde una perspectiva puramente legal.

Por eso es importante que cuando nosotros, que no somos sabios que han estudiado muchos años y que en realidad no podemos distinguir si la opinión de un sabio es más fuerte que la opinión de otro sabio, no hablemos en términos conclusivos. Si vamos a enseñar a nuestros hermanos sobre el Islam no les hablemos en términos tajantes de ‘esto es ḥalāl’, o ‘esto es ḥarām’. No queremos estar en la situación que describió Rabīʿ b. Jayṯam (Radd, p.73):

Cuidado con que diga un hombre: ‘Allah permitió esto’ o ‘está contento con ello’ y que Allah le diga: ‘No permití esto ni estoy contento con ello.’ O que diga: ‘Allah prohibió esto’ y que Allah le diga: ‘¡Mentistes! No prohibí esto ni lo impedí.

Y Allah es quien mejor sabe.

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