Mālik y el asceta

Dijo Ibn ʿAbd al-Barr en al-Tamhīd (VII/185 y de él Siyar, VIII/114):

Esto lo escribí de memoria y no encuentro mi copia original: ʿAbd Allah al-ʿUmarī el devoto escribió a Mālik animándole a separarse de la sociedad y dedicarse a la devoción personal. Mālik le escribió:

Allah repartió las acciones como repartió el sustento. Posiblemente a uno se le facilitó la oración y no se le facilitó el ayuno. Y a otro se le facilitó la caridad pero no se le facilitó el ayuno, y a otro se le facilitó ser guerrero. Y promocionar el conocimiento es de las mejores buenas acciones. Yo estoy contento con lo que se me ha facilitado y no creo que mi nivel sea menor que el tuyo. Y espero que ambos estemos a un buen nivel de virtud.

Los humanos somos todos diferentes. Hay quien le gusta aprender, hay quien le gusta reír, hay quien le gusta llorar, hay quien le gusta pasear por el monte, hay quien le gusta pelear, hay quien le gusta… bueno, hay de todo. Y para casi cada tipo de persona, hay una forma de ser un buen musulmán, con una condición nada más: que no hagas nada que Allah haya prohibido.

Luego, el que quiera la virtud puede hacer lo permitido y utilizarlo para el bien. Al que le gusta aprender que aprenda algo para ayudar al Islam. Al que le gusta reír que traiga felicidad a la gente, al que le gusta llorar, que recuerde a la gente las cosas por las que debemos llorar. Al que le gusta pasear por el monte, que proteja la naturaleza que Allah nos encomendó. Al que le guste pelear, que proteja a los oprimidos. Y así.

Esta era la actitud del imam Mālik, que no era conocido por sus devociones. Dijo Ibn al-Mubarak (Siyar, VIII/97):

No vi a nadie que haya sido elevado tanto como Mālik, a pesar de no ser conocido por rezar o ayunar mucho -al menos que lo haga a escondidas.

Comentó al-Dahabi:

Su preocupación con el conocimiento y propagarlo es mejor que el ayuno y la oración opcional para quien tenga la intención de acercarse a Allah.

 

Así pues, Mālik tenía la facilidad de estudiar y enseñar. Su Muwaṭṭa’ fue uno de los libros más transmitidos en la historia del Islam, seguramente el segundo tras el Quran,  sin duda más que cualquier otro libro de hadit. Eso era por el respeto y admiración que los sabios de esa época sentían hacia él. Considera que Muḥammad b. al-Ḥasan al-Šaybānī, alumno predilecto de Abū Ḥanīfa, al-Ṯawrī y Abū Yūsuf, viajó de Kufa a Madina siendo ya un sabio reconocido en sí mismo,  únicamente para poder estudiar la Muwaṭṭa’ con Mālik, y que cuando volvió a Kufa el número de alumnos que atendían sus clases se multiplicó porque estaba transmitiendo la Muwaṭṭa’.

Lo que tenemos que evitar es intentar imponer a todos los musulmanes lo que nos gusta a nosotros. Si a alguien le gusta mucho estudiar no debe hacer como si el Islam no es más que estudiar. Si a otro le gusta mucho ser activista, no debe hacer como si el Islam es solo activismo. Si al tercero le gusta mucho hacer la oración nocturna (tahaŷŷud) no debe hacer como si la devoción es lo único que importa. Y así.

Me acuerdo de algo que leí hace mucho tiempo, que decía algo como que el Islam es un camino recto y todos tenemos que estar sobre el sirāṭ mustaqīm. Pero al mismo el camino es lo suficientemente amplio como para que cada uno pueda ser su propia persona y hacer lo que más le gusta.

Pido que Allah nos ayude a servir su religión con lo que mejor hacemos .

 

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