Los errores de al-Šafi’i

Mencionó el sabio Muhammad b. al-Hassan al-Dadu:

الشافعي رحمه الله حين ألف الرسالة سلمها إلى الربيع بن سليمان المرادي، فقال: يا ربيع خذ هذا الكتاب على خطأ كثير فيه، قال: قلت: يا أبا عبد الله! أصلحه لنا، قال: كيف وقد قال الله تعالى: {لَوْ كَانَ مِنْ عِنْدِ غَيْرِ اللَّهِ لَوَجَدُوا فِيهِ اخْتِلافًا كَثِيرًا} [النساء:82] أبى الله العصمة إلا لكتابه، وكل الكتب غير كتاب الله لابد أن يكون فيها شيء من الأخطاء.

Cuando al-Šafi’i escribió la Risala se la dio a al-Rabi’ b. Sulayman al-Muradi y le dijo: Oh Rabi’, coge este libro a pesar de los muchos errores que contiene. Dijo: Dije: ¡Oh Abu Abd Allah! Corrígelo para nosotros. Respondió: ¿Cómo puedo hacerlo y Allah exaltado dijo (Si fuese de otro que no es Allah encontrariáis en el numerosas contradicciones).

En esta historia hay dos lecciones:

  1. Cuando leemos el libro de un sabio que nos gusta, debemos saber que hay errores en el libro. Lo mismo si oímos su discurso. Esto no significa que vamos buscando los errores de los sabios, pues la mayoría de nosotros no tiene el conocimiento necesario para distinguir. Pero si significa que debemos de evitar ser como los ignorantes que argumentan diciendo “Pero lo dijo el šayj fulano, o el intelectual fulano” como si ese fuera un argumento en sí mismo. Y esto es más chocante cuando viene de hermanos y hermanas que dicen seguir el Qur’an y la Sunna, pero que están más que dispuestos a basar su Islam en una fatw de siete líneas donde no se menciona ni un verso Qur’anico ni un hadiz relacionado al tema, ni siquiera la opinión de un Compañero o un imam, y donde no hay ningún argumento más que la opinión del muftí.
  2. Hay muchos musulmanes que creen que todo libro que no es según su tendencia es peor que un libro escrito por el propio Iblis. Su argumento siempre es el mismo: el libro contiene errores. Con esa excusa ves a sufis negándose a leer a Ibn Taymiyya o salafis negándose a leer a al-Ghazali. Pero me acuerdo que en Mauritania conocí a un alumno salafi que tras mucho trabajo consiguió convencer a su profesor  sufi para que leyese al-Iman de Ibn Taymiyya. El profesor cambió radicalmente de idea, pues se dio cuenta que todo lo que habia oído sobre él eran exageraciones, distorsiones y mentiras. Igualmente, hay muchos salafis que consideran un sufi como al-Ghazali un desviado perdido. Sin embargo, fue un sabio salafi (Umar al-Ašqar) quien editó el libro de al-Ghazali sobre principios legales titulado al-Mustasfa, pues es imposible ignorar su valor. Y su respuesta a los filósofos, titulado Tahafut al-falasifa (La incoherencia de los filósofos) fue admirado por todos. Incluso su libro más controvertido, Ihya’ ulum al-din, fue admirado por alguien tan importante como al-Albani, quien dijo: “Fui muy afectado por ello en lo que se refiere a la conducta, la sinceridad, manteniéndose alejado de la vanidad, a causa de los capítulos y secciones que leí por diseño y decreto de Allah, que utilicé para extraer de ella los hadices que al-Hafiz al-‘Iraqi atribuía a sus fuentes y comprobaba. Aquello a menudo me llevó a leer el capítulo en el que al-Ghazali citó esos hadices, y en gran medida me beneficié de ello”.

Más aún, si miramos a los sabios, se ve que estudiaban los unos con los otros sin hostilidad ni miedo. Dos grandes contemporáneos que tenían muchos desacuerdos eran Ibn Taymiyya (salafí, hanbalí) y al-Subkı (aš’ari, sufí, šafi’i), y sin embargo compartieron muchos profesores y muchos alumnos, y no consta que aconsejasen a sus alumnos a no estudiar con el otro. Así pues, es importante leer, pero con una actitud crítica y equilibrada, sabiendo que no todo lo que dice nuestro šayj favorito es correcto, y no todo lo que dice el šayj que no nos gusta es desviado. Y también hay que leer a cada sabio en su especialidad. Un sabio de hadiz puede saber mucho de hadiz, pero su fiqh seguramente sería superficial y dejaría mucho que desear -por mucho que nos guste. Mientras que un especialista en fiqh seguramente no debería hablar de hadiz -por mucho que nos guste. Asimismo hay que comparar los textos. No hay duda de que Ibn Abı Zayd era mejor conocedor de la escuela maliki que Jalıl o Ibn Ašir, pero como texto de fiqh, tanto el Mujtasar de Jalil como el Daruri de Ibn Ašir son superiores a la Risala de Ibn Abı Zayd. O el imam al-Daruqutni era superior en hadiz a Ibn Haŷar, pero Nuzhat al-nazar de Ibn Haŷar es más útil para un alumno que al-Ilal de al-Daruqutni. Además hay que tomar en cuanto el cambio de los tiempos. Sin duda sabios como Jalil o Ibn Qudama sabían más que cualquier sabio de hoy en día, pero hay muchas cuestiones modernas donde lo que dijeron Jalil o Ibn Qudama es menos útil que lo que puede decir un sabio moderno como al-Qaradawi o al-Fuzan. Y eso aunque seguimos fiándonos más del conocimiento de Jalil o Ibn Qudama que de cualquier sabio moderno. Quiero concluir esta reflexión con una anecdota. Me acuerdo que en Marruecos conocí un sabio llamado Muhammad al-Tuhami (amigo del šayj de Fes y el primer marroquí en obtener un doctorado, Abd al-Salam Harras) en un pequeño pueblo en las cercanías de Fes con quien estaba estudiando gramática. Un día me estaba hablando de lo que había estudiado de joven. Entre otras cosas, me contó que había estudiado la Muwatta’ del Imam Malik con el comentario de al-Zurqani. Hay mucha gente que ha leído la Muwatta’ a un šayj y que incluso la ha estudiado con un šayj, pero era la primera vez que había conocido a alguien que había estudiado la Muwatta’ completa con un comentario completo tan reconocido como el de al-Zurqani. Así que le pedí que por lo menos me dejase estudiar la Muwatta’ con él. Me miró raro y me dijo que no merecía la pena. A cambio me aconsejó estudiar las ciencias que son como herramientas (‘ulum al-ala) y entonces podía leer la Muwatta’ yo solo y entenderlo. Las ciencias que son como herramientas son las que nos ayudan a comprender la revelación por nosotros mismos sin necesidad de seguir a nadie ciegamente. Incluyen el árabe, estudios del Qur’an, estudios de hadiz, lógica y principios legales, y deben ser acompañados por estudios básicos de espiritualidad, ética y derecho para que no nos desequilibremos. Pero veo que muchos de nosotros perdemos años discutiendo sobre temas que no nos ayudan, y que nos retrasan en nuestro aprendizaje. Y sospecho que tras diez años de criticarnos y pelearnos, muchos seguiremos sin haber estudiado nada que nos permita ir más allá del seguimiento ciego. Y para nosotros, como minorías hispanohablantes en sociedades no-musulmanas, eso es un lujo que no nos podemos permitir.

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