Principios de Comentario (v): Conclusión

el

Allah -exaltado sea- mandó a Su Mensajero (saw) a la humanidad infeliz y castigada para eliminar sus infelicidad y sus cadenas. Le reveló un libro que guía a quien lo sigue a los caminos de la paz, les saca de la oscuridad a la luz con Su permiso y los guía al camino recto.

Nada más que penetraba a sus oídos entraba en sus corazones. Eran árabes puros que lo entendían con su apreciación de la lengua árabe, la cual no estaba corrompida por lenguas extranjeras. No había nada que lo enturbiase como innovaciones extrañas o la arbitrariedad de creencias falsas. Así permanecieron los musulmanes durante siglos, entendiendo el Qur’ān en su realidad y de manera pura, actuando con la certitud de su guía y su luz. Así siguió hasta que vino una generación que dividió la religión en sectas, inventando innovaciones y haciendo interpretaciones sin fundamento. Al mismo tiempo tenías un grupo que se superó en las ciencias que aparecieron en la comunidad e intentaron compaginarlos con el Qur’ān, combinando sus principios y teorías con las creencias y reglas presentes en el Qur’ān. Pero no apreciaron a Allah como merece, y no fueron capaces de seguir la guía que Él había enviado y la luz que Él hizo descender. Incluso la preocupación con estas ciencias creadas por humanos e importadas al mundo musulmán llevo a algunos comentaristas Qur’ānicos a no aceptar ninguna realidad como es. Argumentaron que la mayor virtud de los Profetas era que confirmaban lo que decían los filósofos y científicos, y que lo más magnífico que había en el Qur’ān era confirmar que todo lo que contenía estaba de acuerdo con la lógica de Aristóteles, las ciencias modernas y la lógica occidental, sin ir más alla ni un pelo.

Pero el Qur’ān no debe acoplarse o estar de acuerdo con eso, pues entonces su belleza y su atractivo sería masacrado al altar de su método y postura. Previamente no pudieron apreciar su realidad y no consiguieron lo que quisieron con su método y postura. Pero aún así abrieron las puertas de las dudas y las confusiones. El Libro que Allah había revelado como una guía para la gente y cuyos versos Él había consolidado, se convirtió en una adivinanza que lleva a dudas y debates, pero que no cura al enfermo ni sacía al sediento.

Dijo Allah exaltado (Acaso no les basta que te hemos revelado el Libro que se recita para ellos?) Narraron al-Dārimī y otros por medio de ʿAmr b. Dīnār de Yaḥyā b. Ŷaʿada que dijo:

Vino el Profeta (saw) con un omoplato sobre el que había algo escrito y dijo: Es suficiente extravío que deseen abandonar lo que les trajo su profeta y busquen lo que trajo otro profeta o un libro que no sea su libro. Por eso Allah magnífico y exaltado reveló (Acaso no les basta que te hemos revelado el Libro que se recita para ellos?).

Transmitió Abū Dāwūd de Saʿd que dijo:

Dijo el Mensajero de Allah (saw): Quien no tağanna el Qur’ān no es uno de nosotros.

Y transmitió Abū Dāwūd de Wakīʿ b. al-Ŷarrāḥ y Sufyān b. ʿUyayna que el significado [de tağanna] es que con ello es suficiente.

Dijo Ibn Hayar:

El significado del ḥadīz es una recomendación de estar estrechamente ligado al Qur’ān y no ir a otros libros revelados. Y se interpreta el significado según lo que dijo al-Bujārī cuando especificó que la suficiencia es la suficiencia en cuanto a los otros libros revelados.

Y nuestra última súplica es alabado sea Allah Señor de los mundos.

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