Reflexiones sobre los Hermanos Musulmanes y el golpe de estado en Egipto

El golpe de estado en Egipto ha sido vergonzoso. Más de un año de ataques mediáticos desvergonzados, movimientos “populares” apoyados (y dirigidos) por aliados políticos y comerciales de Mubarak, el retorno público de la policía, el retorno silencioso de los altos cargos del Ministerio del Interior (o para ser más científicos, el Ministerio de Tortura), la felicidad de la burguesía mubarakiana de Cairo, los dos ataques premeditados por los golpistas, la insistencia en masacrar a los manifestantes a pesar de haber llegado a acuerdos tentativos con los Hermanos, el intento de ilegalizar a los Hermanos porque son el único grupo en Egipto que de verdad puede ser una amenaza al viejo régimen…

Sin embargo, el victimismo no es mi interés. Es fácil enfocar estos temas desde el punto de vista de la injusticia de los golpistas y declarar la inocencia de los Hermanos Musulmanes. Haciendo eso nos sentimos escandalizados, indignados, moralmente superiores, y poco más. Pero si queremos conseguir nuestros objetivos, tenemos que aprender de los errores propios y ajenos. Tenemos que hacer autocrítica y crítica ajena. No el tipo de crítica destructiva, sino el tipo de crítica que utilizamos como punto de partida para desarrollar y mejorar nuestras propias ideas y planes.

Así pues, aquí presento algunas de mis críticas de los Hermanos Musulmanes. No en un espíritu vengativo, sino como una autocrítica de movimientos musulmanes. Una crítica de una catástrofe que estaba anunciada.

El problema histórico
Los Hermanos Musulmanes son una organización que funciona como una mafia. No es que sean criminales -ni mucho menos- sino que es una organización que lleva décadas funcionando fuera de la ley, y por lo tanto es una organización hermética, muy jerarquizada, con muchos secretos, y muy poca gente que conoce los secretos.

Esto es fundamental cuando estás intentando sobrevivir bajo un régimen brutal, pero no tanto cuando estás intentando reconstruir un estado que no funciona, y donde tienes que ganar la confianza de las viejas élites que te odian.  Peor aún, habiendo estado aislado y cerrado herméticamente durante décadas significa que no sabes donde verdaderamente está el poder en el estado y la sociedad.

Así pues, la historia pasada de la Hermandad dificultó su adaptación al nuevo contexto y le impidió poder realizar sus objetivos.

La crisis económica
Luego tenemos el problema de la crisis económica mundial. Estamos en una de las peores crisis económicas de la historia del capitalismo. Una crisis que además ha dañado dos de las fuentes de ingresos más importantes de Egipto: el turismo y las remisiones.

Egipto ya es un país con problemas económicos estructurales: instituciones estatales incompetentes, cultura empresarial corrupta y vaga, y población mal formada. Importa más que exporta en casi todos los sectores e industrias y que casi no produce nada que pueda competir en el mercado internacional -y lo poco que puede ya ha sido privatizado y vendido a extranjeros.

Eso significa que la economía no se tiene soluciones que den fruto a corto o medio plazo. Y puesto que la revolución del 2011 fue fundamentalmente un rechazo de las políticas económicas de Mubarak, la prioridad de cualquier gobierno entrante sería una misión imposible. Por eso, habría que ser casi suicida para querer gobernar Egipto en esta época. Y menos aún cuando no tienes un plan económico serio y bien pensado.

El contexto internacional
Muchos somos románticos y creemos que hoy podemos recrear lo que hizo el Profeta (saw) cuando actuó de una manera independiente en el desierto arábigo hace 1400 años. Pero una de las sabidurías por las que Allah mandó el Profeta (saw) a una parte aislada del mundo, una tierra considerada por los grandes imperios como una tierra sin importancia, es precisamente para que el Profeta (saw) pasase desapercibido por los grandes imperios, para que pudiese desarrollar su fuerza política, económica, social y militar de manera independiente y con libertad. Así, para cuando los grandes imperios se dieron cuenta, ya era demasiado tarde: los musulmanes les estaban derrotando en batalla tras batalla.

Hoy en día los grandes imperios no permiten que algo pase desapercibido en el mundo musulmán, y menos aún en país tan importante como Egipto. Ya sea por causas históricas (conquistas musulmanes, cruzadas, reconquista, etc.), o por causas modernas (resistencia a la hegemonía occidental), los occidentales temen el Islam, y en particular el Islam político. Así pues, no tenemos la libertad de maniobra que tenía el Profeta (saw), y tenemos que trabajar para no ser vistos como una amenaza al orden internacional.
Eso significa que hay que buscar otras maneras de realizar los objetivos islámicos. En Egipto, una posibilidad era que los Islamistas no participasen en elecciones, y que en vez de eso siguiesen con sus labores sociales y encontrasen maneras de influir a las élites políticas. Así, su poder sería menos visible y amenazador, y evitarían comprometerse (sobre el tema de Israel, por ejemplo).

El contexto local
Si el mundo exterior desconfía de los Hermanos y los Islamistas, las élites laicas en Egipto los odian. Esto es posiblemente lo único que une a mubarakistas, socialistas, naseristas, liberales y demás laicistas. Este odio visceral puede tener algunos fundamentos ideológicos, pero los 60 años de propaganda anti-Hermanos por parte del régimen es mucho más importante. Y para las élites de Cairo hay que añadir el odio clasista, ya que muchos islamistas son de origen rural y campesino, o urbano de clase obrera o baja clase media.

Esto significa que todos los grupos que tienen poder en Egipto -los militares, los altos funcionarios, los empresarios, los medios de comunicación- estaban ansiosos para que los Hermanos y los demás islamistas fracasasen.

Los Hermanos deberían de haber trabajado muy seriamente para desarrollar un grado de convivencia con estas élites antes de intentar asumir el poder -antes incluso de presentarse a elecciones. Este fue un error fundamental.

Errores continuos
Pero incluso después de haber llegado al poder, los Hermanos podían haber sido más listos. No tenían una estrategia mediática, ni fueron capaces de encontrar gente fuera de los Hermanos que les defendieran. Podían haber mejorado su relación con los saudíes y demás monarcas paranoicos del Golfo, pero creyeron que con Qatar era suficiente. Ignoraron a Europa, pensando que sólo USA importa, y perdieron la oportunidad de tener verdadera influencia sobre USA y sobre las élites egipcias. Y cuando estaba claro que las viejas élites estaban conspirando para que el país quedase estancado, podían haber dimitido y desenmascarado al viejo régimen, o ‘estado profundo’ como también se dice.

El verdadero problema: la inexistencia del ‘proyecto islámico’
Sin embargo, para mi estos no son los problemas más serios, pues esto sólo son errores de estrategia, consecuencia de falta de experiencia y conocimiento. Para mi, mucho más grave es que los Hermanos Musulmanes no sabían lo que querían hacer. O sea, que el ‘proyecto islámico’ no es más que un ideal abstracto en la imaginación colectiva de los islamistas.

En realidad lo que se suele llamar ‘proyecto islámico’ es una serie de incoherencias cubiertas de formulaciones piadosas. Por ejemplo, las ideas económicas islamistas son esencialmente economía neoliberal: impuestos bajos, un estado no-intervencionista, mercado libre, y más dogmas neoliberales. Ahora, todos hemos visto como este tipo de economía ayuda mucho a las grandes corporaciones en detrimento de las pequeñas empresas, y no digamos los empleados normales. También hemos visto como el neoliberalismo causa el declive de los servicios públicos (que ayudan a los más pobres y necesitados), las instituciones estatales, y la capacidad de los estados para ser solventes. También ha quedado demostrado que estas políticas ayudan a concentrar la riqueza en manos de una minoría cada vez más pequeña. O sea, las políticas neoliberales ayudan desproporcionadamente a los más ricos y poderosos, y perjudican a los más pobres y necesitados.

Sin embargo, mientras los islamistas proponen una sucesión de políticas neoliberales, nos cuentan piadosamente como la economía islámica ayuda a los pobres, alivia la miseria, crea una sociedad de justicia social y económica. La incongruencia entre la retórica y las políticas es tan grande que me trae a mente los delirios del pobre Milton Friedman, aquel amigo de Pinochet que se creía amante de la libertad.

Hay muchas causas de esta pobreza intelectual. Parte de ello es que los Islamistas tienen dos modelos económicos basados en los petrodólares: Irán y los reinos del Golfo. Ninguno de los dos modelos funciona sin recursos naturales que garanticen billones de dólares (o euros) de ingresos anuales para el estado.

En vez de intentar resolver estos problemas seriamente, los islamistas recurren a tópicos e historias, como si el sistema económico capitalista del siglo XXI se pareciese al sistema económico de los tiempos de los cuatro califas o Umar bin Abd al-Azîz, y las soluciones de este último sirviesen para hoy.

De la misma manera que los Hermanos (y muchos otros islamistas) no tienen las ideas claras cuando hablan de economía, tampoco tienen las ideas claras cuando hablan de muchas otras cosas, como política, temas sociales o relaciones internacionales. En otras palabras, encontrar soluciones para los problemas contemporáneos requiere un gran esfuerzo, un verdadero iytihâd, en vez del reciclaje de las teorías de moda en occidente con una laca islámica, o ideas medievales que reflejaban las realidades socioeconómicas de su época (como la monarquía hereditaria).

Conclusión
Una de las conversaciones más importantes que tuve no fue con un sabio ni con un académico, sino con un hermano normal, pero que seguía las noticias y le interesaba la historia moderna. Una vez, en una crítica a los musulmanes religiosos, me dijo -más o menos:

Los musulmanes siempre hablan de que el Islam es lo mejor para todos, de que es una religión universal, pero los musulmanes no están haciendo nada por los dos mayores problemas a los que se enfrenta el mundo actual: la destrucción del medio ambiente y la pobreza.

Una gran verdad que me hizo pensar. He intentado hablar de esto con musulmanes de los Hermanos Musulmanes e islamistas de otras corrientes, y suelo encontrarme con un gran desinteres, y alguna que otra mirada rara. Por eso no me sorprendo cuando quedó claro que los Hermanos en Egipto no tenían políticas serias.

Mi llamada a un iytihâd más serio y profundo no es una llamada al modernismo, ni al occidentalismo ni al laicismo. Más bien es una llamada a un salafismo serio, donde intentamos seguir a los salaf en su manera de pensar y hacer iytihâd, en vez de hacer taqlîd de sus opiniones. También es una llamada al Islam tradicional de las escuelas y esa gran tradición intelectual que recogió y desarrolló las ciencias islámicas, pero no para seguirlas sin criterio, sino para diferenciar entre lo que es universal y lo que es contextual. En estos tiempos que corren, no podemos permitirnos el lujo de andar con iytihâds que no tienen una base sólida en las ideas de los salaf y las fuentes tradicionales.

Y por último, cierro rezando que Allah nos ayude a trabajar por el Islam en la manera que a Él le place.

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13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Estoy totalmente de acuerdo. El llamado que estás haciendo es un proyecto que ya está andando, y que se llama “reforma del pensamiento islámico e islamización del conocimiento.” Es liderado por el IIIT (Instituto del Pensamiento Islámico), que no es, ni pretende ser, un movimiento o partido, ni tampoco una alternativa o remplazo de los actuales movimientos y partidos, sino un proyecto intelectual y académico que cimente las bases de los movimientos y partidos actuales y futuros, y de toda la Ummah, incluyendo la gente del común, los estudiantes, los juristas y los sabios. Aunque su documentación está en árabe e inglés, ya hay algunas cosas traducidas al español, y hay mucho trabajo por hacer no solo en traducción sino en producción de material que se enmarque en ese objetivo que has enunciado. Quizás te interese conocer más del Instituto, contactar con ellos, incluso desarrollar algún proyecto con ellos.

  2. Salma Hassan dice:

    Estoy de acuerdo con gran parte de lo que dices, y este tema debería servir para considerar el tiempo en el que estamos y dar una mirada general. Y mira hermano, que soy nueva, y por eso me disculpo si erro en los conceptos o hablo fuera de lugar, pero creo que el Profeta (saw) dejó en claro un modelo, un camino a seguir, no para ser copiado a fidelidad con puntos y comas, sino, sin mover los puntos ni las comas , adecuarlo a las circunstancias y al tiempo, manteniendo así la esencia de la enseñanza a aplicar. Allah, alabado sea, nos ha dado enseñanzas para preservar la vida, para ser felices y desarrollarnos, no para poner la vida en bandeja de plata de quienes desean sacar provecho de cualquiera de nosotros o de una comunidad toda. Vivimos en un mundo muy cruel, a la vista está, plagado de alianzas políticas que cambian de bando en un zas, un mundo de malvados sin códigos y lo podemos ver en estos sucesos de días pasados- Es muy triste lo que ha pasado en Egipto, y sin ir en contra de mis hermanos ni del pensamiento islámico, creo que todo esto debe ser un ejemplo de apertura de cáscara, de ver con ojos ajenos la situación y desde ese punto, desde los ojos ajenos, ser autocríticos y elaborar proyectos que puedan ser posibles según las circunstancias del lugar. No hay que seguir copiando, sino buscar en lo fino de la letra el mensaje para este tiempo, si abrimos la cabeza, Dios los mostrará- y Allah sabe más, sin duda. Gracias por permitir este espacio para expresarme. Salma.

    1. Gracias por los comentarios. Said, conozco el trabajo de IIIT y los solía leer bastante. Han hecho bastante trabajo interesante, pero en mis lecturas de sus libros me han dado la impresión de que su trabajo consiste más que nada en describir teorías occidentales en términos islámicos. Si estoy equivocado, me encantaría ser corregido.

      Salma, me parece que mi actitud hacia la sunna es más tradicional que la tuya. Creo que algo fundamental es definir la metodología de interpretación, y es algo donde las teorías clásicas de usul al-fiqh nos pueden ser muy útiles. Hay gente trabajando en esto, pero no lo suficiente.

      1. Como todo proyecto, el del IIIT tiene sus altibajos, y además, aún hay mucho trabajo por delante en cuanto a definir sus propias bases y consolidar su marco de trabajo. Pero lo que creo fundamental de ese proyecto, es su llamado al rescate del pensamiento islámico. Precisamente, la forma de evitar caer en la mera descripción de teorías occidentales en términos islámicos, es la islamización del conocimiento. La revelación coránica comenzó con la orden “¡Lee!”. El Profeta (SAWS) revolucionó el trato de prisioneros de guerra cuando estableció que podían ser liberados a cambio de enseñar a leer y escribir a los musulmanes. Gran cantidad de hadices y de versículos coránicos nos hablan de la importancia del conocimiento (no como acumulación de información, sino como consciencia de sí mismo, de su comunidad, de su época y de su papel dentro de su sociedad) para todo musulmán (hombre y mujer), y de la obligación de buscar continuamente el conocimiento (con mayor asiduidad en tanto mayor sea éste). La Ummah necesita recuperar esa búsqueda del conocimiento, pero debe hacerlo desde una mentalidad islámica, porque solo así se pueden plantear proyectos sociales, políticos y económicos verdaderamente islámicos, y no meras copias o mezclas de un pasado islámico con una modernidad occidental (ya superada por los propios occidentales). En ese sentido, creo que el IIIT está desempeñando una labor muy importante, que debe ser continuamente revisada, analizada, cuestionada, aumentada, mejorada, pero nunca dejada de lado.

      2. Yazaka Allah por ese comentario. Una actitud muy apropiada.

  3. Guiado López dice:

    No estoy de acuerdo con todos los extremos del artículo (por ejemplo, sus estrategias de entendimiento con la oligarquía) pero sí con la mayor parte de ellos (como criticar el encubrimiento de la incoherencia, la ignorancia o la incompetencia mediante formulaciones piadosas).
    Por lo menos (y esto debería ser lo «normal», pero, desgraciadamente, es «anormal» entre los musulmanes) se pueden comprender, compartir o discrepar, punto a punto, análisis de la situación y propuestas de estrategia, sin enredarnos en las DESMOVILIZADORAS y PARALIZANTES referencias a incrementar la «Taccua» o a llegar al «Imán» verdadero, .

    1. Salam. No creo que a nadie le parezca meritorio o virtuoso llevarse bien con una oligarquía. Pero en el contexto egipcio, donde los viejos centros de poder pudieron preservar casi todo su poder, mantener el poder y llevar a cabo reformas hubiera requerido familiaridad y confianza con las élites, para por lo menos poder negociar como iguales. Por otro lado, me parece muy importante recordar taqwa e iman, pues no creo que nos distraiga de trabajar para mejorar el mundo, sino que nos da la motivación para hacer todo lo que podamos. Es cierto que hay algunos musulmanes que tienen una mentalidad muy laica, donde taqwa e iman no salen de la mezquita y la casa. Este laicismo escondido es un gran peligro para la ummah, y es el islam laico amado por los tiranos. Pero es otra cosa que poco tiene que ver con taqwa e iman. Y Allah es quien mejor sabe.

      1. Guiado López dice:

        Salam. Por supuesto que recordar la «Taccua» y el «Imam» es importante, siempre que se recuerde como «Dios manda» y sirva para lo que también debe servir: motivación para comprender el mundo que nos rodea y hacerlo mejor en la medida de nuestras posibilidades (y si Dios quiere, claro).
        «Hay algunos musulmanes que tienen una mentalidad muy laica, donde taqwa e iman no salen de la mezquita y la casa. Este laicismo escondido es un gran peligro para la ummah, y es el islam laico amado por los tiranos». Sí señor, es una buena forma de enfocar el caso de la desestimación de gran parte de las personas que, en nombre de seguir o profundizar tan sólo en su religión, se niegan a mirar los diferentes aspectos del mundo que les rodea.

      2. Ese es uno de los puntos donde se hace clara la necesidad de reformar la mentalidad musulmana. El Islam es una forma de vida amplia, es un todo que no funciona como partes sueltas. Que la tacua y el imán se queden en la mezquita es tan nocivo para la vida del musulmán y para la Ummah como que se pretenda afrontar las crisis económica y medioambiental del mundo solo con tacua e imán. El Profeta (SAWS) negoció con los idólatras y firmó el tratado de Hudaibiya. Eso nos dice que a veces hay que negociar y entenderse con el enemigo a fin de evitar derramamiento inútil de sangre, y a fin de consolidar la fuerza de la Ummah: Los mismos idólatras terminaron por disolver el tratado y ello selló su derrota. En lugar de una larga guerra con gran cantidad de muertes de lado y lado, hubo armisticio, y luego La Meca fue conquistada sin violencia. El triunfo del Islam es importante, sí, pero no a cualquier costo. La cuestión, entonces, no está en si se debe o no tener acercamientos con la oligarquía, sino cómo pensar en ello y decidirlo con un pensamiento realmente islámico. Y para ello, creo que no solo los HHMM sino todos los actuales movimientos y partidos islamistas necesitan primero una profunda y sincera autocrítica islámica.

      3. ¡Mashallah! Estoy de acuerdo con el sentimiento.

  4. estoy totalmente de acuerdo. Pero, quien es el autor?? realmente tiene que ser un buen musulman, historiador, alguien con todas las luces, Allah le bendiga !!!

    1. Solo soy un hermano que reflexiona y escribe. Tengo suerte de haber estudiado con buenos profesores y tener amigos muy enterados con quienes hablar de estos temas.

  5. Jairudeen dice:

    Solo sobra la palabra ” ISLAMISTA” Por favor esa palabra es incoherente.Somos musulmanes

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