El Conocimiento Muere

 

Me preocupa lo que veo en nuestras comunidades. La mayoría de los hispanohablantes no saben árabe, ni tienen una idea básica sobre las ciencias que se utilizan para analizar el Qur’an y la Sunna, como gramática, sintaxis, elocuencia, ciencias del Qur’an, usul al-fiqh, ulum al-hadiz, etc… Y sin embargo, sin saber nada de esto expresamos opiniones sobre aqida y consideramos que esta u otra persona está desvíada o hasta fuera del Islam. Interpretamos el Qur’an y la Sunnna como nos da la gana, citando a sabios cuando nos conviene, ignorándolos cuando no nos conviene. Seguimos las opiniones del shayj fulano sin tener idea del contexto en el que lo dijo y sin preocuparnos de si sus argumentos son verdaderamente sólidos. A veces hacemos nuestras propias opiniones, tomando lo que se nos ocurrió cuando estabamos tomando un café en la terraza como una profunda observación que todos deben seguir.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que, a pesar de deluirnos y pensar que somos grandes sabios e intelectuales cuando en realidad somos unos ignorantes, además creemos que somos mejores musulmanes que los que no están de acuerdo con nosotros. Los haramistas creen que son mejores que los halalistas, los halalistas creen que son mejores que los sufis, los sufis creen que son mejores que los ‘moderados’, y los ‘moderados’ creen que son mejores que los haramistas. Y todos siguen sin estudiar nada…

Me parece una pena porque si miramos nuestro legado histórico, vemos que estas tendencias (estricto, liberal, espiritual, moderado) siempre han existido, muchas veces dentro de la misma escuela o comunidad. Pero la diferencia era que eran sabios en una sociedad donde la gente respetaba el conocimiento, y por eso siempre había respeto entre unos y otros, pues los sabios entendían por que cada uno tenía esta u otra opinión, y la gente común no eran fanáticos de este u otro sabio. Así pues, incluso cuando los sabios se criticaban intelectualmente, por lo general no causaba problemas entre ellos y la comunidad no se veía afectada. E incluso cuando había problemas entre dos sabios -como Ibn Abi Dhi’b y Malik, o Ibn Hayar y al-‘Ayni- el resto de la comunidad no lo convertía en un culebrón mejicano.

Muchos sabios siguen teniendo esta perspectiva tolerante hacia la diferencia de opinión -siempre que las opiniones estén basadas en pruebas textuales y argumentos metodológicamente correctos- y por eso quien se sienta con buenos sabios aprende a respetar la diferencia de opinión, pero no desde un punto de vista postmodernista y relativista, sino desde una perspectiva islámica tradicional.

Una anecdota

Una vez estaba estudiando con un sabio marroquí en las afueras de Fes. El sabio, que se llama Muhammad al-Tuhami, me contó que había estudiado toda la Muwatta con el comentario de al-Zurqani de principio a fin cuando fue un alumno en Tanger. Era la primera vez que oía de un sabio estudiando un libro de hadiz y su comentario de principio a fin. Así pues, le pregunté si podía estudiar la Muwatta con él. Me respondió que sería mucho mejor para mi estudiar las ‘ciencias herramientas’ (ulum al-aala) pues si dominaba esas ciencias podría leer la Muwatta yo solo y entenderla.

Las ciencias herramienta

Las ciencias herramienta son las ciencias islámicas que te ayudan a desarrollar tu capacidad de analizar e interpretar los textos por tu cuenta sin necesidad de seguir ciegamente a un sabio u otro. Son las ciencias que te sacan del taqlid y te permiten hacer iytihad (no el iytihad mutlaq de los grandes imames, pero más bien un criterio sólido para comparar opiniones, o herramientas para estudiar algunos temas en profundidad). Hay diferencia de opinión sobre cuales son las ciencias herramientas, pero generalmente están en estas cuatro categorías:

  1. La lengua árabe con sus tres especialidades: sintaxis (nahw), morfología (sarf), y elocuencia (balaga), aunque también desarrollando vocabulario y aprendiendo el significado de las huruf.
  2. Ulum al-Qur’an con sus varias ramas: conocimiento sobre el Qur’an (ulum al-Quran), recitación (taywid), lecturas variantes (qira’at), y metodologías de interpretación (usul al-tafsir).
  3. Usul al-fiqh: la metodología de interpretar los textos y deducir la ley, además de entender máximas legales (qawa’id fiqhiyya).
  4. Ulum al-hadiz con sus diferentes especialidades: la terminología de hadiz (mustalah al-hadiz), evaluación de narradores (yarh wa ta’dil), análisis crítico de cadenas (tajriy), y transmisión de hadiz (riwaya).

Cuando aprendemos estas ciencias a un nivel intermedio, y leemos diferentes puntos de vista, desarrollamos una mentalidad abierta porque empezamos a comprender diferentes perspectivas y diferentes formas de pensar. Y al mismo tiempo podemos aceptar y rechazar opiniones basándonos en los méritos del argumento, y no en la personalidad de quien articula ese argumento, o que la conclusión está más de acuerdo con nuestros gustos y prejuicios.

Si no queremos estudiar

Al mismo tiempo, muchos no tenemos tiempo de estudiar todas estas ciencias. Estamos ocupados con nuestros trabajos y nuestras familias, y en realidad solo queremos aprender lo suficiente como para ser buenos musulmanes y educar a nuestros niños de acuerdo con el Islam. En ese caso, deberíamos abandonar las discusiones y polémicas, y leer cosas alejadas de las polémicas y las refutaciones. Deberíamos seguir el hadiz: “Parte del buen Islam es abandonar lo que no te concierne.” Y como dijo Umar: “Ajustad vuestras cuentas con vosotros mismos antes de que se os ajusten las cuentas (el día del juicio).” Con eso, nos basta leer tres libros:

  1. El Qur’an, utilizando un tafsir como el de al-Qurtubi cuando algo no está claro (que Allah recompense al shayj Zakaria Maza por su magnífica traducción de tan importante libro, del cual se puede bajar la combinación del primer y último tomo aquí)
  2. Riyad al-salihin del Imam al-Nawawi sobre ética y moral (también traducido por el shayj Zakaria Maza, que Allah le recompense, y que se puede encontrar aquí en versión completa, y aquí en versión resumida)
  3. Un libro básico de aqida y fiqh, como puede ser la Risala de Ibn Abi Zayd al-Qayrawani (traducido por Jesús Riosalido, y que se puede encontrar aquí) o algo por el estilo.

Si uno hace eso, ¿qué más necesita para ser un buen musulmán? Así, en vez de meterse en discusiones donde en realidad no entiende los argumentos de unos y otros, puede reflexionar sobre la palabra de Allah. En vez de acusar a los que no hacen el mismo taqlid (seguimiento ciego) que él de ser desviados y malos musulmanes, puede purificar su corazón con la sabiduría del Profeta (saw). En vez de hacer su propio iytihad basado en su ignorancia, puede aprender lo que de verdad necesita de los grandes sabios del Islam.

Así pues, un consejo práctico. Dejémonos de preocuparnos por los pecados de los demás, y preocupémonos por nuestros propios pecados. Dejémonos de preocuparnos por la ignorancia de los demás, y preocupémonos por nuestra propia ignorancia. Y dejémonos de preocuparnos por lo que dicen los demás, y preocupémonos por lo que decimos nosotros.

رَبَّنَا اغْفِرْ لَنَا وَلِإِخْوَانِنَا الَّذِينَ سَبَقُونَا بِالْإِيمَانِ وَلَا تَجْعَلْ فِي قُلُوبِنَا غِلًّا لِلَّذِينَ آمَنُوا رَبَّنَا إِنَّكَ رَءُوفٌ رَحِيمٌ

Señor, perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que nos predecieron en fe,

y no hagas que en nuestros corazones haya odio hacia los que creen.

Nuestro Señor, Tu eres compasivo, misericordioso.

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