En Granada

Ayer llegamos a Granada. Teníamos previsto llegar antes del magrib. Así pues, habíamos acordado con el sheij Zakaria Mazas  (hafizahu Allah), que el hermano Abdul Salam, muazzin de Masyid al-Taqwa, nos ayudaría a encontrar alojamiento. Pero nos retrasamos, y cuando llegamos isha ya había acabado y la mezquita estaba cerrada. Llamamos al shayj Zakaria y nos dio el número de movil del hermano Abdul Salam. Pero el teléfono de Abdul Salam estaba cerrado, y la verdad es que me daba verguenza molester al shayj Zakaria otra vez. Así que decidimos buscar por nuestra cuenta. ‘Buscar’ aquí es una metafora que significa preguntar al primer musulmán que encontramos y ver si él nos soluciona la vida. Y efectivamente, el primer musulmán que encontramos nos solucionó la vida, y nos indicó un hostal al lado justamente de la mezquita. Allí nos ofrecieron un apartamento que aceptamos sin verlo, y cuando llegamos, nos dimos cuenta de que estabamos en una vieja casa árabe, con patio interior con fuente y estanque.

Ayer estabamos cansados y nos dormimos pronto. Hoy despertamos para hacer fayr, y luego yo salí a por el coche que habíamos dejado en lo alto de la colina la noche anterior. Y de repente el frío me atacó. -2 o -3 grados. Y me acordé del frío de Granada del que había oído hablar. Y pensé que nosotros, con calefacción nos quejabamos del frío, pero los musulmanes de antaño no tenían calefacción. ¿Porqué vendrían a un lugar tan frío? Pero a pesar de ser un lugar tan poco acogedor, Granada, tras la inagualable Córdoba, es la ciudad de al-Andalus que más importantes sabios importantes proporcionó. Gente como Ibn al-Jatib, el gran sabio historiador y literato cuyo diccionario biográfico de personalidades de Granada muestra su profundo conocimiento de historia, literatura, fiqh, usul y demás ciencias islámicas. Abu Ishaq al-Shatibi, el gran sabio de usul y lengua, cuyo libro al-Muwafaqat se considera hasta hoy uno de los grandes libros de usul al-fiqh, y su libro al-Itisam es posiblemente el mejor jamás escrito de lo que es la innovación en el Islam. Luego está Ibn Yuzzay, otro gran sabio que escribió un libro en cada ciencia importante para sus hijos. Así pues tiene un tafsir resumido pero profundo cuya introducción es un resumen de ciencias del Qur’an; tiene un libro de fiqh comparativo; tiene un libro de usul maravilloso; hizo una colección de hadiz; y oí que también escribió un libro sobre gramática árabe. También está Ibn Asim, autor de tres rimas en usul, incluyendo una rima de Muwafaqat de al-Shatibi. Tambien tiene un poema sobre el proceso legal. Y más que ahora no me vienen a la cabeza.

Tras comer churros y dar un paseo, a la 1 de la tarde estabamos en la Masyid al-Taqwa esperando por el shayj Abdul Rahman al-Shinqiti. Este shayj es hijo de uno de los más famosos sabios de Mauritania, y el mismo es un reconocido sabio en las ciencias islámicas. Como la mayoría de los mauritanos, tiene un profundo conocimiento de las ciencias que se aprenden a través de los textos rimados y condensados. Así pues es un experto en cosas como lengua árabe, usul y fiqh. También está muy familiarizado con los libros de hadiz, explicando las palabras extrañas sin ninguna dificultad. Al mismo se le ve un hombre muy simple y humilde, como si en realidad no se hubiese acostumbrado a nuestro mundo moderno y siguiese pensando como cuando crecía en el desierto de Mauritania.

Leímos al-Awa’il al-Sunbuliyya, un texto de unas 70 paginas que contiene el primer hadiz de setenta y dos libros de hadiz. Así, tras leer el libro entero al shayj, podemos decir “Oí parte del libro del shayj, y el resto lo narro por iyaza.” No es tan significante, pero es un gran honor poder transmitir los libros de hadiz a través de él.

Tras leer el libro, el shayj nos invitó a cenar en su casa tras el isha, y mientras esperabamos fuimos a la mezquita mayor de Granada, en la altura de la colina con vistas preciosas. Allí aproveché para comprar la traducción del resumen de Sahih al-Bujari por al-Zabidi titulado al-Tayrid al-sarih li ahadiz al-yami al-sahih; también compré los fundamentos del Islam por el Qadi Iyad de Ceuta, y la Risala de Ibn Abi Zayd con notas del shayj Ali Laraki. Tres libros importantes para cualquier talib al-‘ilm, a pesar de que ya los tengo todos en árabe.

Volvimos a Masyid al-Taqwa para el magrib, yo me quedé conversando con el muazzin y luego con el shayj Abdul Rahman hasta el isha. Tras el isha fuimos a casa del shayj Abdul Rahman donde vi su maravillosa colección de libros. Allí leímos algunos hadices de Kitab al-yami de la Muwatta del Imam Malik, con el shayj ofreciendo explicaciones de las palabras complicadas y dándonos fawa’id sobre algunos temas.

Luego apareció el shayj Hamid, uno de los alumnos principales del padre del shayj Abdul Rahman. Allí nos sentamos todos juntos y cenamos un couscous riquísimo. Tras cenar nos fuimos a casa, pero no sin que el shayj Hamid intentase invitarnos a cenar con el mañana. Pero nosotros ya habíamos decidido que ibamos a invitar al shayj Abdul Rahman a cenar con nosotros en nuestro apartamento.
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Ahora ya estoy durmiéndome. Pero la verdad es que fue un día precioso, y estar en compañía del shayj me recordó esos días pasados cuando fui a Mauritania a estudiar con los sabios de allí. Y a pesar de que hay cosas en las que no sigo la opinión del shayj Abdul Rahman, me hace feliz pasar un rato con un gran sabio como él -que Allah lo proteja y lo cuide.

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