Yaḥyā bin Muḍar al-Qaysī: el experto de las escuelas de Madina y Kufa

Yaḥyā bin Muḍar era de origen sirio pero criado en Córdoba. Viajó a Oriente donde estudió con Mālik además del gran sabio de iraq, Sufyān al-Ṯawrī. Incluso se dice que Mālik narró de él de Sufyān al-Ṯawrī la explicación de que ṭalḥ manḍūḍ en Q56:29 se refiere al plátano. Ibn Wahb, el más importante sabio de ḥadīṯ de Egipto y uno de los mejores alumnos de Mālik, también estudió con él, mientras que en al-Andalus fue profesor de Yaḥyā bin Yaḥyā, Aṣbağ bin Jalīl, al-Faḍl bin ʿUmayra al-Kinānī, su hijo ʿAbd al-Raḥmān y otros.

Ibn Ḥabīb (Tārīj, p.178) lo incluyó en su lista de los primeros juristas de al-Andalus. Al-Jušanī (Ajbār, p.347) lo describió como virtuoso y sabio, mientras que Ibn al-Faraḍī (Tārīj, II/174) lo consideraba un sabio versátil de opinión (ra’y), en este contexto quería decir que no seguía a nadie ciegamente (taqlīd). Era muy respetado por sus alumnos, hasta el punto que cuando Ḥamdūn bin Fuṭays invitó a Yaḥyā bin Yaḥyā a ser miembro del consejo de sabios, sugirió que Yaḥyā bin Muḍar fuese invitado antes que él.

No es de extrañar que los sabios valorasen el conocimiento de Yaḥyā bin Muḍar, ya que estudió con los que posiblemente eran los mejores sabios de su generación, Mālik bin Anas de Madīna, y Sufyān al-Ṯawrī de Kufa. Esto es particularmente significativo pues Madina e Iraq eran los dos más importantes centros de conocimiento en esa época, y variaban en su metodología. La escuela de Madīna era la escuela más pura en el sentido de que sus cadenas de transmisión eran más fidedignas y las costumbres locales eran una sunna viviente. Además, al ser una ciudad en medio de una península desértica, no atraía a muchos inmigrantes, manteniendo así su pureza. Kufa, por otro lado, era una ciudad cosmopolita que atraía a ciudadanos de todo el imperio quienes traían consigo ideas pre-islámicas y herejías extrañas. Consecuentemente los sabios estaban constantemente enfrentándose a estas ideas nuevas e intentando corregirlas, lo cual hizo que los sabios de Kufa tuviesen un método más dialéctico e intelectual.

Así pues, un sabio que comprendía las dos escuelas y las dos metodologías tendría una gran capacidad para hacer iŷtihād y deducir sus propias opiniones sin necesidad de seguir ciegamente a otro.

Las biografías de Yaḥyā bin Muḍar no mencionan su trabajo o si alguna vez tuvo una posición oficial. Según Ibn al-Qūṭiyya (Tārīj, p.102), vivía al lado sur del río en una pequeña población llamada Šuqunda (Secunda) en lo que ahora es la zona alrededor de Torre de Calahorra, aunque no sé si eso es significativo.

Sin embargo, sabemos bastante de cómo murió.

Tras la muerte del primer líder omeya de al-Andalus, ʿAbd al-Raḥmān, en el año 172/788, su hijo Hišām heredó su trono. Era bien amado, pero solo gobernó durante siete años, siendo seguido por su hijo al-Ḥakam en el año 180/796. Al-Ḥakam no gozó del amor del pueblo, pues era conocido por su brutalidad, además de que le gustaba presumir de borracho y juerguista. Dada su tiranía y mal carácter, en el año 189, la gente ilustre de Córdoba, entre ellos Yaḥyā bin Muḍar, se reunieron para ver si podían sustituir a al-Ḥakam por alguien más responsable y menos tiránico. Hablaron con un pariente de al-Ḥakam para sustituirle, pero este les traicionó. Algunos de los conspiratores, como los famosos sabios Yaḥyā bin Yaḥyā e ʿĪsā bin Dīnār, pudieron escapar, pero otros fueron atrapados. El más famoso de los atrapados fue Yaḥyā bin Muḍar. Al-Ḥakam, tirano y sangriento que era, los crucificó y posteriormente ordenó que sus troncos fueran colgados al borde del río Guadalquivir de Córdoba desde el puente romano frente al palacio real hasta el puerto. Según menciona ʿIyāḍ, los ejecutados fueron setenta y dos o ciento cuarenta.

Este sabio, gran pensador legal, alumno de los mejores sabios de su época, hombre devoto y humilde, murió crucificado y decapitado, y su cuerpo inerte fue colgado para colmar su humillación. Sin embargo, durante estos últimos mil años, la gente lo conoció como sabio, profesor y mártir, mientras que quien lo mató es recordado como tirano y asesino. Pero ‘Allah eleva a los que creen y aquellos a quienes les fue concedido el conocimiento a diferentes niveles.’

يَرْفَعِ اللَّهُ الَّذِينَ آمَنُوا مِنْكُمْ وَالَّذِينَ أُوتُوا الْعِلْمَ دَرَجَاتٍ

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