Abandonar la Sunna: ¿argumento o insulto?

Hoy en día muchos musulmanes hablan de que hay que seguir la sunna del Profeta (saw). Esto sin duda es algo sobre lo que todos los musulmanes a través de la historia han estado de acuerdo. Incluso las sectas más extremas, como los Chiitas doceavistas y los Ibādīs de los Jawāriŷ, todos los musulmanes siempre han estado de acuerdo en que el ejemplo del Profeta (saw) era una fuente de ética, moralidad y ley. Únicamente algunas sectas pequeñas como los Aḥmadiyya y algunos modernistas extremistas difieren del resto de la comunidad sobre esto. Estas sectas son muy pequeñas y casi sin influencia en nuestras comunidades. Entonces, ¿porqué hay tanta gente hablando de que hay que seguir la sunna?

Esto tiene dos razones:

  1. La primera es histórica. En la historia del Islam siempre ha habido rivalidades entre escuelas teológicas y legales. Por ejemplo, había muchos sabios de ḥadīṯ que consideraban que cualquier sabio que no fuese fuerte en ḥadīṯ era un desviado y los llamaban ahl al-ra’y. Cuando los sabios de las cuatro escuelas empezaron a debatir entre ellos, las acusaciones de unos contra otros siempre eran ‘nosotros seguimos el ḥadīṯ y vosotros no’. Cuando los ašʿarīs se convirtieron en la escuela teológica dominante acusaban a los ahl al-ḥadīṯ de ir en contra de la sunna y ser antropomórficos. Los sufís acusaban a los no-sufis de abandonar la sunna en relación a purificar el alma. Hoy en día cuando los salafīs tienen mucha voz, acusan a los que están en contra de ellos de abandonar la sunna. Y seguramente seguiremos así hasta el fin del mundo.
  2. Pero hay otro aspecto histórico relacionado a la experiencia colonial. Muchos pensadores musulmanes explicaron el colonialismo como un castigo de Allah porque los musulmanes no estaban practicando su religión correctamente. Entonces empezaron a reflexionar sobre qué era lo que los musulmanes hacían mal para merecer tal castigo, y una de las cosas que argumentaban era que el problema era el abandono de la sunna y la preponderancia de la ignorancia y la superstición. Empezaron a dar ejemplos de imames y shayjs que abusaban de su conocimiento para engañar a los pobres y analfabetos, y de instituciones religiosas que hacían acuerdos con los colonizadores para mantener sus privilegios, y argumentaban que estos actos eran ejemplos de abandonar la sunna.

Por eso hoy en día, ‘abandonar la sunna’ da una imagen de desviado en teología, y de moralmente corrupto. Sin embargo, muchas de las discusiones sobre cómo seguir la sunna o no seguir la sunna en realidad no están relacionadas ni con teología ni con moralidad, sino que son discusiones sobre temas legales donde el proponente de cada opinión acusa al que no comparte su opinión de ‘abandonar la sunna’. Por ejemplo, si dos musulmanes están en desacuerdo sobre iŷāb y niqāb, puedes estar seguro de que ambos pensaran que quien tiene la opinión contraria está abandonando la sunna y que eso es muy malo. Sin embargo, en realidad esto no es más que una cuestión de fiqh que ha existido durante más de mil años que no tiene nada que ver con ser desviado o moralmente corrupto. Así pues, debería estar prohibido argumentar que seguir otra opinión de fiqh es ‘abandonar la sunna’.

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