Un fatwa andalusí sobre imitación de los no-musulmanes

Preguntaron al faqīh, al piadoso, al muftī Abū Abd Allah al-Mawwāq sobre si está permitido vestir el darnadīn, que es una vestimenta romana donde se mezcla la imitación con beneficio práctico, ya que es una vestimenta moderada que protege del frío.

Respondió: No todo lo que se hizo en los tiempos de ignorancia está prohibido vestirlo, al menos que la šarīa lo haya prohibido y los principios fundamentales indiquen que se debe dejar. Los ‘extranjeros’ a los que nos fue prohibido imitar eran los persas de esa época en su extravagancia y parecido. La prohibición es particular para esas cosas que hacen que van en contra de lo que nuestra šarīa. Pero lo que hacen que está recomendado, obligatorio o permitido en nuestra šarīa, no lo abandonamos porque ellos lo hagan, pues la ley divina (šar’) no prohíbe imitar en aquello que está permitido. Por eso él –que la paz sea con él- hizo la zanja alrededor de Madina imitando a los extranjeros, sorprendiendo así a los grupos enemigos, y luego supieron que eso fue por indicación de Salmān al-Fārisī. Así pues, el darnadīn mencionado es de este tipo de ropa moderada y nada extravagante, que tiene beneficio práctico y protege del frío. Y también está confirmado que el Mensajero de Allah –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- vistió un jubón romano de mangas apretadas.

Otro argumento que fue formulado por los grandes sabios reconocidos es que el Mensajero de Allah –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- prohibió a los árabes imitar a los extranjeros, pero no se ha transmitido que él prohibiese a ningún grupo de extranjeros que vin a verle que cambiasen su manera de vestir por la manera de vestir de los árabes. Esto indica de donde tomó su fatwā Ibn Rušd donde permitía que los Murābitūn (almorávides) se cubriesen la cara, incluso lo recomendaba. Dijo: Porque esa es su manera de vestir, por ello se les conoce y son los protectores de la religión. Dijo: No hay ningún problema si rezan con la cara cubierta, a diferencia de los demás.

Esta fatwā se encuentra en al-Mi’yār al-mu’rab wa ’l-ŷāmi’ al-muğrib ‘an fatāwā ‘ulamā’ Ifrīqiyya wa ’l-Andalus wa ’l-mağrib por el gran sabio Ahmad bin Yahyā al-Wanšarīsī (m.914h). Como indica el título, es una colección en doce tomos (más otro de índices) de fatwās de los sabios de Ifrīqiyya (el nombre antiguo para Túnez), al-Andalus y el Magreb, que incluía lo que ahora sería Argelia, Marruecos y la zona del Sahara occidental.

Al-Mawwāq (m.897h), el autor de esta fatwā, era un famoso sabio de Granada que estudió con los grandes sabios granadinos de su época, incluyendo Ibn ‘Āṣim, autor de la famosa Tuhfa, una rima de casi 1700 versos sobre el proceso judicial, además de Murtaqā ’l-wuṣūl y Mahya’ al-wuṣūl, dos rimas de cerca de mil versos sobre los fundamentos del fiqh (uṣūl al-fiqh). También estudió con el gran faqīh de Granada Abū ’l-Qāsim bin Sirāŷ, quien era conocido por su maestría en el fiqh de la escuela mālikī con sus pruebas del Qur’ān y la Sunna. Así pues, al-Mawwāq era particularmente versado en la šarīa, y gracias a ello escribió uno de los comentarios de Mujtaṣar Jalīl más importantes titulado al-Tāŷ wa ’l-iklīl, que se sigue estudiando hoy. El gran sabio de Malí, Ahmad Bābā al-Tinbuktī lo consideró el último gran imam de al-Andalus, y el gran sabio argelino al-Šarīf Muhammad bin ‘Alī al-Talamsānī consideró que “era preciso en el derecho positivo de la escuela, capaz de descubrirlos en los sitios escondidos de sus rincones.” (ver Nayl al-ibtihāŷ, pp.561-2) Badr al-Dīn al-Qarāfī, de Egipto, mencionó que el gran sabio al-Aŷhūrī se apoyaba mucho en el comentario de Jalīl de al-Mawwāq. Fue juez de Málaga y jefe de los jueces de Granada. Así pues, esta es la fatwā de uno de los grandes juristas de su época y un experto en šarīa. Se dice que murió en Granada tras su caída.

Al-Mawwāq ofrece dos argumentos para demostrar que vestir ropa beneficiosa de los no-musulmanes está permitido.

El primer argumento es que la prohibición de imitar a los no-musulmanes es una prohibición específica y no general. O sea, los que dicen que no se puede vestir como los no-musulmanes argumentan que la prohibición de imitar a los no-musulmanes es general para cualquier tipo de imitación. Al-Mawwāq responde diciendo que la prohibición es específica para aquellas cosas que son harām o makrūh según nuestra šarīa. Está especificación tiene dos bases:

  1. La primera es el sentido común, pues como dice, “la ley divina (šar) no prohíbe imitar en aquello que está permitido”. O sea, si prohibimos imitar a los no-musulmanes en lo que nos está permitido, como comer pan o crecer la barba, estamos efectivamente prohibiendo lo permitido, y eso va en contra del sentido común. Así pues, por el sentido común sabemos que la prohibición no es general para todo, sino únicamente para aquello que está prohibido o odiado (makrūh).
  2. La segunda razón es que el Profeta –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- utilizó técnicas militares persas y no se negó alegando que sería una imitación de los no-musulmanes. Y más aún, el Profeta –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- vistió ropa romana, como en el hadīz de al-Bujārī y Muslim de al-Muğīra bin Šuʿba que el Profeta –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- llevaba un jubón sirio cuando estaba haciendo wuḍū’ y dado que las mangas eran apretadas no pudo sacar sus manos. Puesto que Siria era una colonia romana, el jubón sería en realidad romano, como indicó Ibn Haŷar (Fath, I/307): “En la versión de Abū Dāwūd menciona ‘jubones romanos de lana’”. Dijo Ibn Battāl (Šarh, II/25): “El fiqh que esto contiene es que está permitido vestir la ropa de los idolatras, pues Siria en esa época era una tierra de incredulidad.” Así pues, el argumento de al-Mawwāq es que el hadīz que prohíbe imitación está especificado por estos hadīces y otros que muestran que el Profeta –que las paces y bendiciones de Allah sean sobre él- no veía nada malo en imitar a los no-musulmanes en todo lo que no fuese harām o makrūh.

El segundo argumento es que aparte de ser específico en el contenido de la prohibición, también es específico en su audiencia. La base de este argumento es que el Profeta (saw) dijo a los árabes que no imitaran a los extranjeros, pero cuando extranjeros se hacían musulmanes, ya fuesen abisinios como Bilāl, o persas como Salmān, nunca les ordenó vestir como árabes. Esto implica que la prohibición era específica para los árabes.

Sin embargo, la forma en que menciona la fatwā del gran sabio cordobés Ibn Rušd, uno de los grandes juristas de la historia de al-Andalus y una autoridad en la escuela mālikī. Con esa fatwā parece estar diciendo que la prohibición es de abandonar la propia cultura para adoptar una cultura extranjera. Por eso Ibn Rušd no veía problemático que los Murābiṭūn mantuviesen su vestimenta tradicional en al-Andalus, aún cuando fuese en contra de la opinión dominante de que no es bueno cubrir la cara durante la oración.

Y Allah es quien mejor sabe.

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