La Muwatta’ y la Mudawwana en la Gunya de Qadi Iyad: reflexiones sobre el estudio en al-Andalus

Estos últimos días he estado mirando la Gunya del Qādī Iyād de Ceuta. Este es un libro de una tradición literaria con el que muchos de nosotros no estamos familiarizados: un índice bibliográfico. O sea, una lista de profesores y libros que uno ha estudiado. Hay dos formas de organizar estos índices: por libros, como hizo el famoso Ibn Jayr de Sevilla, o por profesores, que suele ser más común.

Qādī Iyād eligió el segundo formato y lista cien profesores en orden alfabético, aunque explicó que estos eran solo una porción de los sabios con los que estudió. Luego dio una biografía resumida de cada sabio antes de explicar que libros estudió con ese sabio.

Este género de libro es importante por dos razones: por un lado, es en estos libros donde preservamos nuestras cadenas de transmisión hasta los libros. Así pues, cuando alguien lee al-Bujārī con un profesor, por ejemplo, al final recibe una iŷāza, un permiso para transmitir el libro con una cadena de transmisión que va desde el profesor hasta el autor del libro. Sin embargo, es difícil para un profesor saber de memoria todas las cadenas de transmisión desde él (o ella) hasta el autor del libro, y estos índices permiten a nuestros profesores recopilar las cadenas de transmisión hasta los autores.

Pero también tienen otro gran beneficio, y es que nos dan una idea de cómo estudiaban los sabios del pasado. Esto a mi me parece particularmente interesante, pues nos indica la profundidad de conocimiento que tenían.

Así pues, quiero dar el ejemplo de dos libros que Qādī Iyād estudió: la Muwatta’ y la Mudawwana. La Muwatta’ es uno de los primeros libros de fiqh del Islam, escrito por el imām Mālik, fundador de la escuela mālikī que es la dominante en el Magreb, y antiguamente en al-Andalus. Este libro, que se puede leer en castellano, empieza citando ḥadīces, elaborando el fiqh con dichos de los Compañeros y Sucesores, y finalmente con el imām Mālik desarrollando el fiqh en más profundidad. Mālik enseñó la Muwatta’ a cientos de alumnos, incluyendo a gente tan conocida como el imām al-Šāfi’ī. Sin embargo, la transmisión más famosa de la Muwatta’ fue la de Yahyā bin Yahyā al-Layzī, un bereber de Córdoba que al volver de estudiar con Mālik en Madina se dedicó a transmitir la Muwatta’. Así pues, para los musulmanes del Magreb este era el libro de tradiciones más importante, y los numerosos comentarios andaluces y magrebíes lo demuestran. Sin demasiada investigación puedo mencionar los comentarios de Īsā bin Dīnār (m.212), Ibn Habīb (m.239), Ibn Muzayn (m.259), Yahyā bin Sharāhīl (m.372), Ibn al-Hadhdhā’ (m.410), al-Qanāzi’ī (m.413), Ibn Mughīz (m.429), al-Talamankī (m.429), Ibn Abī Safra (m.433), Ibn Hazm (m.456), Ibn ‘Abd al-Barr (m.463) quien escribió dos comentarios, al-Bāyī (m.474) quien escribió tres comentarios, al-Nabahānī (m.500), Ibn Attāb (520) e Ibn al-Arabī (m.532) quien también escribió dos comentarios. Estos solo son los comentarios andalusíes más famosos, y si incluimos a los menos famosos son como el doble. Luego imaginemos que empezamos a añadir los comentarios de los sabios de Fes, Tilimsan y Qairuán, y otros libros relacionados a la Muwatta’, como biografías de los narradores, explicaciones de las palabras difíciles, resúmenes, re-organizaciones, etc…

Por otro lado, está la Mudawwana de Sahnūn de Qairuán, Túnez. Este libro publicado en cinco tomos está tomado de las discusiones que Sahnūn mantuvo con el alumno más importante de Mālik, el egipcio Abd al-Rahmān bin al-Qāsim, y tiene el formato de preguntas y respuestas, como “¿Qué dijo Mālik sobre este tema?” “Dijo esto y lo otro.” “¿Y eso significa que tal y cual?” “Depende. En un contexto dijo esto, pero en otro contexto dijo lo otro.” Y así. Las discusiones legales no estaban directamente ligadas a los textos del Qur’an y la Sunna, sino que más bien es como las preguntas que harías después de haber estudiado el fiqh del Qur’an y la Sunna y cuando empiezan a venir preguntas que no están en los textos. Sin embargo, al final de cada sección, Sahnūn citaba narraciones del Profeta (saw), Compañeros y Sucesores para apoyar el fiqh en la discusión con Ibn al-Qāsim. Desde un punto de vista de fiqh, la Mudawwana es un libro muy interesante, y entre la fiabilidad de Sahnūn en transmitir las opiniones de Mālik e Ibn al-Qāsim, y lo bien escrito que estaba el libro, la Mudawwana se convirtió en la fuente más importante para el fiqh de la escuela mālikī.

A pesar de ser un libro tan importante, la Mudawwana no fue objeto de tantos comentarios, pero si fue resumido numerosas veces por sabios como Ibn Abī Zayd, al-Barādha’ī o Ibn Abī Zamanīn, y se considera que muchos de los libros clásicos de fiqh mālikī como la Risāla de Ibn Abī Zayd, al-Muqaddimāt de Ibn Rushd, al-Tabsira de al-Lajmī o ‘Iqd al-yawāhīr al-thamīna de Ibn Shāsh en realidad están todos basados en el fiqh de la Mudawwana.

Eso sí, la Mudawwana era un libro ampliamente estudiado por los sabios de esa época. Y aquí quiero volver al Qādī Iyād para ver cómo funcionaba esto.

Qādī Iyād estudió la Muwatta’ y la Mudawwana más de una vez:

  1. Con Muhammad bin Īsā al-Tamīmī (p.28): “Le acompañé mucho tiempo para analizar la Mudawwana y la Muwatta’.” Y (p.41): “La gran Mudawwana: la analicé con él por completo con muchas discusiones.”
  2. Con Muḥammad bin ‘Alī al-Taghlabī (p.46): “Escuché de él la Muwatta’.”
  3. Con Muḥamamd bin ‘Abd Allah al-Umawī (p.58): “Analicé con él la Mudawwana durante mucho tiempo, y saqué muchos beneficios del conocimiento de él.”
  4. Con Ibrāhīm bin Ŷa’far Ibn al-Fāsī (p.119): “Le acompañé mucho y leí bastantes cosas, entre ellas la Muwatta’ según la transmisión de Yahyā bin Yahyā al-Laythī. Se lo leí yo todo y lo oí leído por otros.”
  5. Con Ibrāhīm bin Ahmad al-Basrī (p.124): “Analicé y revisé la Mudawwana con él.”
  6. Con Ibn Abī Ŷa’far (p.154): “Atendí sus clases analizando la Mudawwana.”
  7. Con ‘Abd Allah bin Muhammad al-Lajmī (p.156): “Analizamos con él la Mudawwana y la Muwatta’.
  8. Con ‘Abd al-Raḥmān Ibn ‘Attāb (p.162): “Le leí y escuché toda la Mudawwana y la Mujtalita. Y oí de él la Muwatta’.

Qādī Iyād estudió ambos libros numerosas veces con diferentes sabios. Pero no solo fue un estudio de escuchar, sino de analizar y debatir con los profesores, de comparar la Muwatta’ con la Mudawwana y entender la relación entre ambos. Tampoco estudió solo esos dos libros. Por ejemplo, también estudió los Sahīhs de al-Bujārī y Muslim, y los Sunans de Abū Dāwūd y al-Tirmidhī más de una vez cada uno.

Ahora, si Qādī Iyād solo hubiese estudiado eso, no nos sorprendería. Sin embargo estudió muchos otros libros en diferentes temas, en tafsīr, hadīz, fiqh, lengua, etc… Y la profundidad de su conocimiento se ve en que escribió sobre multitud de temas variados: un comentario de Sahīh Muslim, otro de la Mudawwana, un diccionario árabe, su famoso al-Shifā’ sobre el Profeta (saw), un manual de procesos legales, un manual básico de fiqh, y un gran diccionario biográfico de sabios mālikīs.

Pero al mismo tiempo, los estudios que cursó Qādī Iyād no son tan extraordinarios. Ibn Jayr, por ejemplo, escribió un índice bibliográfico más amplio que el de Qādī Iyād. Y alguien como Ibn ‘Atiyya de Granada no tuvo tantos profesores como Qādī Iyād, pero también estudió los grandes libros, y su tafsīr del Qur’an muestra su conocimiento de ciencias Qur’anicas, de lengua, de fiqh, de hadīz, de historia, etc…

Además de la cantidad de libros que estudiaron, es interesante notar cuantas veces los estudiaron, con cuantos profesores diferentes, y a que edades. Estudiar un libro una vez no es lo mismo que estudiarlo cuatro veces; estudiar un libro a los dieciséis años no es lo mismo que estudiarlo a los treintaiséis; y estudiar un libro con alguien de tu escuela no es lo mismo que estudiarlo con alguien de otra escuela. Es precisamente esa actitud abierta, ese amor por el estudio y el aprendizaje, esa humildad de siempre querer aprender más, la que hizo que los sabios de esa época pudiesen escribir libros de un conocimiento profundo, libros que siglos después siguen siendo fundamentales para todo sabio y alumno.

Al leer la Ğunya de Qādī Iyād, no pude más que sentirme impresionado por el amor y la dedicación al estudio, y maravillarme ante una sociedad que facilitaba dicha dedicación. Espero algún día ver con mis propios ojos algún sitio en al-Andalus o el Magreb que fomente el estudio y el conocimiento de dicha manera, y que volvamos a estudiar como lo hacían nuestros antepasados en los siglos pasados.

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