Sobre un Islam español

Cuando era joven me sentía perdido. ¿Cómo ser musulmán cuando soy español? España, país de vino, jamón, y -hoy en día- sexo pre-matrimonial, consumismo, y cinismo anti-religioso. ¿Esos son los valores culturales de un musulmán? ¿Son compatibles con la cultura de un musulmán?

Cuando estaba estudiando en la universidad, tuve la oportunidad de leer teoría pos-colonial. Gente como Homi Bhabha y Trinh Minh-Ha. En sus escritos analizan lo que significa ser parte de la diáspora, ser parte de ese cuerpo de emigrantes que ya no pertenecen al país de origen pues su experiencia les ha cambiado demasiado, y que tampoco pertenecen al país donde se asentaron, pues la cultura es demasiado extraña.

Leer sobre estas cosas me hizo reflexionar sobre mí mismo, y mi posición en el mundo. El saber que no tenía ‘casa’ y ‘nación’, que nunca sería ‘español’ en ese sentido cultural absoluto, pero que tampoco sería ‘marroquí’ o ‘senegalés’ o ‘paquistaní’ en el sentido cultural absoluto, me dio un sentido de tranquilidad y paz. Me di cuenta de que no necesitaba pertenecer a una ‘nación’ cultural o geográfica. Mi identidad no tenía por que basarse en conceptos de nación y raza. Me bastaba con ser musulmán y tener mis amigos y mis hermanos, fuesen de donde fuesen, para tener mi ‘casa’ y mi ‘nación’.

Por eso, cuando oigo a musulmanes hablar de un Islam europeo, español, me preocupa, porque si no tenemos las cosas muy claras, puede ser como abrir la caja de pandora: no sabemos que es lo que vamos a encontrar dentro.

No debe sorprendernos que sea la clase política -ya sean los políticos, los jueces o los periodistas- los que más reclaman un Islam español o francés o inglés o americano. Porque son ellos los que deciden que significa ser español, francés etc. Una vez que decimos que seguimos un Islam-español, ellos son los que definen el lado español del compuesto.

¿El Islam español acepta el emborracharse como una manera legítima de divertirse? ¿El sexo pre-matrimonial (o el adulterio) como una expresión de libertad? ¿El consumo del jamón y el chorizo como patrimonio cultural? ¿El insultar a la religión -incluso a Jesús y Muhammad- como libertad de expresión?

Si decimos que no, ¿hasta cuando nos atreveremos a decir que no? Hoy en día se considera que un musulmán que se opone a las caricaturas de Charlie Hedbo no respeta los valores occidentales, no está integrado, y consecuentemente no representa el Islam ‘español’ o ‘francés’ moderado por el que claman los póliticos. Esa etiqueta -‘Islam español’- que nos parecía tan importante de repente se convierte en un arma para silenciarnos, para decirnos que a callar o fuera.

Aparte del problema político, tenemos otro problema, que es ¿es importante ser español? En el contexto de una cultura consumista cada vez más homogénea por un lado y más dividida por otro lado, ¿tiene sentido crear una identidad nacional? Fuera de los discursos políticos, ¿cual es la identidad española?

Esto es algo que me choca cuando pienso en mi hijo mayor. Creció leyendo comics de Yakari (Suiza) y ahora está obsesionado con Naruto y Pokemón (Japón). Su ropa de deporte es de Decathlon (Francia), su ropa de día a día de sitios como Primark (Irlanda) o Zara (España). Le gustan Messi (Argentina) y Ronaldo (Portugal), las películas de Ghibli (Japón) y Pixar (USA), está obsesionado con la televisión LG (Corea) y los móviles de sus padres (China, Corea). El Islam que aprende es una mezcla de lo que le decimos nosotros, lo que le dicen sus profesores en la mezquita, y lo que oye de sus compañeros musulmanes de escuela. ¿Qué tiene de español (o francés o chino o mauritano)? Su cultura es en casi todos los sentidos global, incluso su islam es una mezcla de salafismo de críos, sufismo cultural, malikismo marroquí, hanafismo indio, y lo que ve en YouTube.

Al mismo tiempo, el intento catalán de secesión/independencia demuestra que a pesar de que hay muchos elementos culturales que nos hacen indistinguibles, nos sentimos divididos. Este fenómeno me recuerda a la interesante observación de Benedict Anderson en su famoso libro Comunidades imaginadas de que la nación es en realidad “una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana”. Imaginada “porque aún los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas”. Es limitada pues “tiene fronteras finitas, aunque elásticas”. Soberana porque “las naciones sueñan con ser libres” (incluso de Dios) en el contexto de un mundo laico. Y comunidad porque (p.25):

independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto pueden prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal. En última instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los dos últimos siglos, que tantos millones de personas maten y, sobre todo, estén dispuestos a morir por imaginaciones tan limitadas.

Este nacionalismo que no solo emerge en las regiones de España, sino que es una reacción al nacionalismo español de los ex-franquistas. Pero ese mismo nacionalismo asciende en Francia con LePen y el Reino Unido de los brexistas. Incluso ha ganado elecciones en Polonia y Austria. Ese nacionalismo basado en la imaginación colectiva servicio ya nos ha llevado a guerras europeas, y no es descabellado pensar que nos vaya a llevar a una guerra otra vez.

Por eso, aunque entiendo la importancia de saber vivir en España, no se hasta que punto me siento comodo con crear un Islam ‘español’. Porque a decir verdad, sospecho que en todo caso tendremos que marchar de aquí próximamente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s