Diario de un peregrino despistado I: Madina

Este año tuve la suerte de hacer el peregrinaje (hayy) por primera vez. La fortuna me había sonreído: no tenía deudas, tenía dinero ahorrado, y mi amigo shayj Mujahid Ali actuaba de guía en una compañía de hayy y me prometió que me cuidaría. Y por si eso no fuera suficiente, mi querido profesor Akram al-Nadwi iba con el mismo grupo.

Mi viaje comenzó el 2 de agosto cuando tomamos un vuelo hacia Madina. Aterrizamos alrededor de la medianoche, pero entre el control de pasaportes, recoger equipajes, montar a todos los peregrinos en los autobuses, y hacer otros tramites, llegamos al hotel justo a tiempo para perdernos el fajr en la mezquita del Profeta (saw). Sin embargo, fuimos a la mezquita a rezar.

Mi ambición en todos mis viajes al mundo musulmán es combinar la adoración con adquirir conocimiento, visitando a ulama y consiguiendo libros interesantes para mi biblioteca. Estando en Madina, la adoración está garantizada, pues la mezquita del Profeta es un lugar de tranquilidad y paz. Rezar allí no cansa, sino que relaja y ayuda a uno a abrir su corazón y acercarse a Allah. Todas las mañanas intentabamos despertar antes de la oración del amanecer para ir a la mezquita y rezar, leer Qur’an, suplicar y reflexionar durante una hora o dos. Luego íbamos a visitar la tumba del Profeta (saw) donde mandamos saludos al Profeta (saw) y rogamos por él y sus compañeros Abu Bakr y Umar que están enterrados junto a él. Luego shayj Mujahid nos dio una visita guiada de algunos sitios importantes de Madina: el jardín que Suhayb dio como dote a una de las compañeras emigradas; el mercado donde los compañeros comerciaban y donde Umar nombró a una mujer como inspectora del mercado; la antigua entrada de las mujeres a la mezquita del Profeta (saw); el jardín de Bani Sa’ida donde Abu Bakr fue nombrado califa; y más sitios.

Allí sentía que respiraba el aire que el Profeta (saw) y sus compañeros habían respirado, que pisaba donde pisaron, y que rezaba donde rezaban. Y como ellos, quería adquirir conocimiento y estudiar.

Clases con shayj Akram al-Nadwi

Antes de viajar, shayj Akram había ofrecido enseñarnos algunas secciones del tafsir de Abdul Hamid al-Farahi, el famoso exegeta indio fallecido en 1929. Esta decisión la tomamos cuando le visité en casa de su hija durante los días de Id al-fitr, cuando estábamos hablando sobre la mejor manera de estudiar el Qur’an y la metodología de al-Farahi. El shayj entonces sugirió que la mejor manera de entender su metodología era leer si comentario, así que decidió explicarnos su tafsir de Surat al-Fil (capítulo del elefante). En esta sura, Allah habla del famoso incidente que ocurrió el año en el que nació el Profeta (saw), cuando Abraha, gobernador del imperio etíope en Arabia, quiso destruir la Kaaba en Makka y trajo un ejército con elefantes, pero milagrosamente fue derrotado.

La explicación más popular de este incidente es que los árabes habían ofendido a Abraha cuando desecraron la iglesia que él construyó. Así que llevó su ejercito hasta Makka donde habló respetuosamente con el líder de los árabes, Abdul Muttalib, y este solo se preocupó por sus camellos y se escapó con la gente de Makka a los montes y se negó a proteger la Kaaba diciendo que eso era responsabilidad de Allah. Entonces cuando Abraha quiso atacar la Kaaba, Allah mandó pájaros cargando piedras que tiraron sobre el ejército de Abraha y causaron su destrucción.

Al-Farahi rechaza muchos aspectos de esta interpretación. Primero, rechaza la historia de porqué Abraha quería destruir la Kaaba y su reunión con Abdul Muttalib. Argumenta que la historia tiene tonos racistas y sectarios, pues presenta a los árabes como cobardes que no tienen interés en defender su templo sagrado, mientras que el colonizador cristiano es presentado como paciente y razonable, a pesar de mandar un ejército a destruir la Kaaba. Al-Farahi utiliza la poesía pre-islámica para demostrar que los árabes efectivamente lucharon contra el ejército de Abraha y que estaban orgullosos de ello. Argumenta, además, que Quraysh de Makka eran conocidos como una tribu guerrera, y que habría sido imposible que no intentasen defender la Kaaba. Lo interesante del método de al-Farahi es su utilización de la poesía antigua no solo como fuente lingüística, sino también como fuente histórica, pues la poesía refleja la memoria histórica de los árabes pre-islámicos.

Así pues, el lee los versos de la siguiente manera:

  1. ¿Acaso no has visto lo que hizo tu Señor con los dueños del elefante?
  2. ¿Acaso no hizo que su complot fracasase?
  3. Y mandó sobre ellos grupos de pajaros
  4. Tiraste (tarmihim) sobre ellos piedras de barro
  5. Que los dejó como paja comida.

El cambio fundamental es que tarmihim generalmente se interpreta como que los pajaros tiraron las piedras, pero al-Farahi dice que aquí el que tira las piedras es el árabe a quien se dirige la sura desde el comienzo: ‘¿Acaso no has visto lo que hizo tu Señor con los dueños del elefante?’ Según al-Farahi, esto está dirigido a cualquier árabe que vio el suceso y participó en él.

Pero, ¿y los pájaros? Según al-Farahi, los pajaros fueron buitres que vinieron a comer la carroña. Argumenta esto utilizando más poesía pre-islámica sobre el incidente donde se mencionan grandes pajaros con picos grandes e imponentes garras. Además demuestra que la idea de pajaros de carroña que comen a los caídos en batalla era algo conocido por los árabes, pues los poetas lo mencionaban.

Desde la perspectiva de al-Farahi hubo milagro, pero era un milagro más natural. Los árabes, que estaban sin armas pues era el mes sagrado del peregrinaje, lucharon con lo que pudieron. Lo más a mano que tenían era piedras, y las tiraron. El milagro fue que los árabes, armados con piedras y poco más, pudieran derrotar al poderoso ejército etíope que había conquistado gran parte del sur de Arabia, y esto es parecido al milagro de Badr.

La interpretación de al-Farahi es sin duda interesante y original pero tiene algunos problemas. Sin embargo, shayj Akram nos dice que lo que no tenemos que aceptar todas las conclusiones de al-Farahi, pero que tenemos que aprender de su metodología de investigación, análisis crítico y reflexión.

Sabios

Muhammad al-Mahi

Así pues, me senté con el shayj Muhammad al-Mahi, de Malí. Me habló de la historia de conocimiento de Malí, recordandome la importancia de Timbuktu como antiguo centro de conocimiento que produjo a grandes sabios como Ahmad Baba, quien impresionó a los ulama de Fes cuando estuvo allí. Me explicó que Timbuktu ya no era un gran centro de estudio y que ahora la gente estudia en las zonas rurales. La primera fase de estudios es memorizar el Qur’an, y sin haber memorizado el Qur’an la gente no te acepta como sabio por muchas otras cosas que hayas estudiado. Después de estudiar el Qur’an la gente estudia fiqh suficiente para vivir como musulmanes pero se enfoca en su interés. Explicó que hoy en día muchos estudian ciencias Qur’anicas, cosas como técnica de recitación, escritura del Qur’an, y así. Otros eligen fiqh y estudian libros como Mujtasar Jalil. Otro tema muy popular en esta generación es literatura, donde estudian y memorizan multitud de poemas pre-islámicos e islámicos, además de gramática, morfología y retórica. El propio shayj especializaba en hadiz y enseñaba los famosos libros de hadiz como Bujari y Muslim. Con los años había desarrollado amistad con los dos sabios etíopes, al-Harari y Muhammad bin Adam, ambos autores de amplios comentarios de libros de hadiz como Sahih Muslim y Sunan al-Nasa’i. Shayj al-Mahi también me contó que la relación entre sufis y salafis en el país había mejorado considerablemente en los últimos años y que los ulama habían desarrollado respeto mutuo y ya no existían las tensiones que habían existido en el pasado.

Ahmad Ashur

El shayj Ahmad Ashur vino a visitarnos en el hotel. Es de una de las viejas familias de Madina conocida por el conocimiento y el estudio. Uno de sus antepasados es el famoso Ibn Sunbul que escribió al-Awa’il al-sunbuliyya. El padre de Ahmad Ashur era un shayj amante de los Tabligh. Aprovechando que vive en Madina y que los más importantes ulama del mundo suelen visitar Madina de cuando en cuando para el hayy o el Umra, el shayj estudió con muchos de los grandes ulama. Entre los más importantes está el gran experto en hadiz, Muhammad Yunus, que siempre decía que Ahmad Ashur era su alumno favorito. A pesar de su gran conocimiento, Ahmad Ashur no escribe ni da charlas ni tiene interés en dejarse conocer, pues se ve a sí mismo como poco más que un joven alumno. Pasar tiempo con él es una lección en humildad vivida y buen carácter. Incluso cuando le pedimos que nos leyese el hadiz musalsal bi ‘l-awaliyya nos lo leyó con el isnad de shayj Akram y no con su propio isnad.

Libros

En Madina aproveché para visitar varias librerías, de las cuales las más utiles fueron Maktabat al-Maghamisi y Dar al-Nasiha, ambas cerca de la universidad islámica de Madina. Allí encontré muchos libros valiosos que son útiles para cualquier alumno de conocimiento.

al-Muqiza

Uno de los primeros libros que compré fue al-Muqiza del famoso historiador y experto en hadiz al-Dhahabi sobre las ciencias del hadiz. La edición más conocida y -hasta ahora- más valorada de este libro es por el gran sabio Abdul Fattah Abu Gudda. Sin embargo, Ahmad Hamid ha hecho una nueva edición que parece ser superior. Parte de la razón por la que está edición es superior a la de Abu Gudda es porque este no tuvo acceso a todos los manuscritos. Uno de los manuscritos fue copiado a mano por uno de sus amigos quien cometió algunos errores, y por allí entraron los errores en la edición de Abu Gudda.

Uno de mis compañeros de viaje, Imran, me pidió que le enseñase algo, y decidí enseñarle al-Muqiza. Desde mi perspectiva, este libro me parece mucho más útil que Nuzhat al-nazar de Ibn Hayar, quien se mete en discusiones teóricas que en realidad pertenecen a teología especulativa y no a hadiz (como los temas relacionados a yaqin y zann). Al-Dhahabi, sin embargo, enfoca lo importante para los que quieren estudiar hadiz y lo mira de manera práctica. Esto se ve muy claramente en su discusión sobre el hadiz hasan y cuando explica los niveles de mursal hadiz.

al-Muntaqa

Una vez estaba hablando sobre hadices relacionados al fiqh con mi profesor Abdullah Abbat al-Shinqiti. Quería saber si bastaba con utilizar un libro como Bulug al-maram de Ibn Hayar, que contiene unos 1,500 hadices, para conocer los principales hadices de fiqh. Me dijo que no, y cuando le pregunté si recomendaba algún libro me indicó al-Muntaqa de Mayd Ibn Taymiyya (m.652h), el abuelo del famoso Ibn Taymiyya. A pesar de que ahora es casi desconocido, era considerado la máxima autoridad en la escuela hanbali junto con Ibn Qudama, y su Muharrar sigue siendo un libro importante en la escuela hanbali.

Este libro de casi 4,000 hadices tiene su terminología particular. Si el autor dice “ambos lo narraron” (أخرجاه), se refiere a Bujari y Muslim. Si dice “lo narraron los cinco” (رواه الخمسة) significa que esta en Tirmizi, Abu Dawud, Nasai, Ibn Mayah y Ahmad. Si dice “lo narró el grupo” (رواه الجماعة) se refiere a los siete libros. Si dice “hay acuerdo sobre él” (متفق عليه) se refiere a Bujari, Muslim y Ahmad.

Esta version publicada por la editorial Ibn al-Yawzi viene en un tomo editado por el gran editor y experto en hadiz, Tariq Iwad Allah, y contiene un análisis resumido de cada hadiz. Es una versión ideal para quien quiera una amplia selección de hadices relacionados a fiqh en un tomo accessible.

al-Wayiz

Salih al-Shami lleva decadas trabajando con el hadiz y creyo que el fruto de su trabajo sería su Ma’alim al-sunna al-nabawiyya, otra colección de casi 4,000 hadices que, según su autor, contenía todos los hadices necesarios para cualquier musulmán, organizados de una manera coherente y contemporánea. Sin embargo, 4,000 hadices son muchos para que una persona normal lea, así que le pidieron que lo resumiese. El resultado es al-Wayiz, que contiene 1,300 hadices. Hace un año tuve la oportunidad de leer partes del libro con mi profesor Mayd Makki, y me gustó el estilo del libro, asi que llevaba tiempo buscando una copia para comprar. Al fin encontré esta edición publicada por Dar al-Qalam en al-Magamisi.

Lo interesante del libro es como ordena y selecciona los hadices. Empieza intentando encontrar una ayah del Qur’an que pueda relacionar al capítulo o sección del libro, e intenta organizar el libro de una manera menos legalista que las colecciones clásicas. Aparte de los seis libros, utiliza otros libros como Muwatta, Musnad y Sunan de Bayhaqi. Cuando los hadices están en Bujari y Muslim, no los clasifica según su autenticidad, pero cuando son de otros libros si lo have, aunque de manera muy resumida.

Comentario de la Maqsura de Ibn Durayd

Abd al-Aziz al-Harbi, un sabio saudí contemporáneo, es uno de los escritores contemporáneos que más me gusta, en particular cuando escribe sobre idioma. Tengo su comentario de la Alfiyya de Ibn Malik, además de sus libros sobre balaga y sarf. Vi este libro en la librería y pensaba que era un comentario de una famosa rima de Ibn Malik sobre verbos en 161 versos, pero al mirar más cerca me di cuenta que era una explicación del famoso poema de Ibn Durayd (m.321) de Basra. Es en forma de maqsura, lo cual significa que cada verso termina en una a corta.

Este libro está basado en las notas que al-Harbi escribió cuando estaba estudiando el libro con Ahmad bin Muhammad Hamid al-Shinqiti, con algunas anotaciones propias. El comentario explica el significado de las palabras difíciles y simplifica el significado general de cada verso, además de añadir algunas discusiones lingüísticas. Sin embargo, es un libro que alguien como yo necesita estudiar con un profesor, pues incluso la versión simplificada me es complicada.

Ida’at al-halik

Este libro por Muhammad Habib Allah bin Mayaba al-Shinqiti es un comentario de un poema sobre la Muwatta por el mismo autor. El autor mauritano, de una familia de grandes sabios, marchó de su país tras la colonización francesa, viajando a Marruecos donde enseñó, entre otros, al rey moulay Abdul Hafiz, dado su enorme prestigio como sabio. Luego viajó al Hiyaz y enseñó en la escuela Sawlatiyya a los que se convirtieron en los grandes sabios de la siguiente generación como Hasan al-Mashshat y Alawi bin Abbas al-Maliki. Luego viajó a Egipto donde fue recibido con todos los honores por los sabios de al-Azhar y estuvo enseñando varios años. Finalmente murió en 1363h y fue enterrado en el cementerio de al-Shafii en Cairo.

Es famoso más que nada por dos libros: Zad al-muslim fi ma ttafaqa alayhi ‘l-Bujari wa Muslim, una recopilación de los hadices que están tanto en Bujari como en Muslim, con anotaciones detalladas.

El otro libro es Ida’at al-halik, donde escribe sobre la Muwatta. Empieza argumentando que la Muwatta es uno de los libros más fiables del Islam, sobre la transmisión de la Muwatta, el método de Malik, la relación entre la Muwatta y la Mudawwana, la biografía de Malik, y las cadenas desde Habib Allah hasta Malik. Concluye con una discusión sobre iytihad y taqlid.

Tiene una rima fácil de entender sin necesidad de comentario. Por eso en muchos casos el comentario es mínimo, aunque en algunos casos incluye información muy detallada, en particular en el contexto de polémicas, como en la discusión sobre donde poner las manos en la oración.

Comentario de Mi’at al-ma’ani

Llevo varios años con un proyecto de crear una serie de libros para quienes quieren estudiar las ciencias islámicas. La idea es traducir textos introductorios, generalmente en la forma de rimas, y luego escribir un comentario. Hasta ahora he traducido los siguientes textos:

  1. Al-Muqaddima al-Qurtubiya de Yahya al-Qurtubi en teología (aqida) y ley ritual (fiqh al-ibadat)
  2. Al-Murshid al-mu’in de Ibn Ashir en teología (aqida), ley ritual (fiqh al-ibadat) y sufismo (tasawwuf)
  3. Manzumat al-Zamzami por al-Zamzami en estudios coranicos (ulum al-Quran)
  4. Mabadi fi ulum al-Qur’an de Akram al-Nadwi
  5. Sullam al-wusul por Abdul Rahman al-Disi en teoría legal (usul al-fiqh)
  6. Usul Malik de Ibn Abi Kaff en teoría legal (usul al-fiqh)
  7. Turfat al-turaf de Muhammad al-‘Arabi en terminología de hadiz (mustalah al-hadiz)
  8. Garami Sahih de Ibn Farh al-Ishbili con comentario de Ibn Yamaa
  9. Nazm al-ayurrumiya de Ubayd Rabbihi en gramática

Algunos de estos ya tienen comentarios escritos, otros no necesitan y otros requieren tiempo para escribir un buen comentario.

De todas formas, un agujero considerable es la falta de textos relacionados a la lengua árabe, y en particular el arte de retórica (balaga) una disciplina importante si queremos entender el lenguaje del Qur’an. Hace ya varios años que descubrí una interesante rima sobre retórica árabe en solo 100 versos por el sabio hanafi Ibn Shihna (m.815h), pero nunca había visto un buen comentario que sería útil para traducir la rima y como base de mi comentario. Sin embargo, cerca de la universidad Islámica de Madina encontré un comentario por el sabio libanés Ibn Abdul Haqq al-Umari (m.1024h). Según el editor del texto, este comentario es el más importante y la base de muchos comentarios posteriores. Sin haber comparado los diferentes comentarios es difícil confirmar esa afirmación, pero no hay duda de que está escrito de una manera accesible y clara y con ejemplos, además de que contiene abundantes anotaciones del editor. Sin embargo, es difícil explicar como un texto para principiantes de 100 versos requiera un comentario de unas 600 páginas.

Compañeros de habitación

Cuando uno está de viaje, la diferencia entre un buen viaje y un mal viaje son los compañeros. A mi me tocaron tres hermanos de los que siempre tendré buenos recuerdos: Uwais, Hilal y Siddiq.

Uwais está lleno de energía cuando está despierto. Lo único es que se pasa la mayor parte del día dormido y por la noche no deja a nadie dormir. Además habla en sueños, con lo cual nos sorprendió mucho la primera noche cuando de repente empezó a decir cosas sin sentido. Y lo peor de todo, cuando despertaba lo primero que hacía era gritar en voz alta: “¿Estáis despiertos?” Con lo cual si no habías estado despierto, ahora si lo estabas.

Sin embargo es un hermano gracioso, cariñoso, generoso y que quiere ser un buen musulmán. Pero como muchos hermanos, tuvo una juventud llena de malas influencias, y al volver al Islam se encontró con diferentes grupos peleando entre sí, cada grupo diciendo que solo ellos son los verdaderos musulmanes y los demás son desviados, extremistas, etc… La actitud de Uwais es hablar con todos y escuchar a todos. Tiene amigos salafis, sufis, tabligis, etc. Es listo y no se deja impresionar, con lo cual intenta tomar lo mejor de cada grupo. Su problema es que en realidad no tiene conocimiento islámico básico para poder distinguir entre charlatanería y argumentos sólidos.

Hilal es un banquero cachas muy desorganizado con corazón de oro. Vino con su esposa, que se comporta como un dictador, lo cual no es sorprendente. Para dar una idea de lo desorganizado que es Hilal, basta una anécdota que nos contó el primer día. Cuando Hilal se casó, prometió a su esposa que irían en un pequeño viaje de novios. Fijaron la fecha y ella pidió vacaciones. Sin embargo, el pasaporte de Hilal estaba caducado, y en vez de renovar el pasaporte, Hilal no hizo nada. Tampoco reservó el viaje. Simplemente no hizo nada, ni dijo nada a su esposa. La fecha del viaje se acercaba pero Hilal no tenía ni viaje ni pasaporte, y su esposa ya estaba preparando las maletas. Finalmente, el día antes del viaje decidió ponerse manos a la obra. Primero, reservó un viaje por internet a Marrakech. Luego, fue a renovar su pasaporte, pero sin darse cuenta de que había que ir antes de las 12pm para conseguir el pasaporte ese mismo día. Llegó a la 1 de la tarde y le contó a la empleada que ya había reservado el viaje y ella le dijo que hasta el día siguiente el pasaporte no estaría listo. Entonces hizo dua y rezó y rezó, y al día siguiente pudo conseguir el pasaporte justo a tiempo para ir de viaje con su esposa -y sin que ella se enterase de lo que había pasado. Ese es Hilal.

El tercero del grupo es Siddiq, un profesor de primaria que había venido con su madre y sus dos tías. Estaba aprovechando que el hayy coincide con las vacaciones de verano y que además puede actuar como mahram para las mujeres de su familia. Es el más tranquilo de los cuatro, siempre con una sonrisa medio irónica. A diferencia de Uwais, Siddiq tiene muy claro que él es tabligi, aunque al mismo tiempo tiene curiosidad por entender a los otros grupos y no simplemente juzgarlos a distancia. Como muchos jóvenes musulmanes, piensa que ser buen musulmán es buscar la fatwa más dura y más difícil, y que tomar la opinión más liberal y más fácil es una falta de sinceridad.

Visitando la Rawda con mis compañeros

Juntos visitamos la Rawda, la parte más especial de la mezquita original del Profeta (saw). Según narró al-Bujari en su Sahih, el Profeta (saw) dijo: “Lo que hay entre mi casa y mi minbar es uno de los jardines (rawda) del paraíso”. En la mezquita, la Rawda está en la parte de adelante, se reconoce por sus alfombras verdes y su proximidad a la tumba del Profeta (saw). Dado el hadiz, no es de extrañar que todos quieran rezar allí, y por eso suele haber policías dejando a gente entrar en grupos de cien personas, les dan cinco minutos para rezar, y luego les mandan marchar para que pueda entrar el siguiente grupo. Habíamos oído que el mejor tiempo para ir era poco antes del fayr porque había poca gente. Así que llegamos a las 2.30am y nos encontramos con una multitud que no se movía. Tras esperar un rato nos dimos cuenta que la Rawda estaba cerrada para hombres. Esto puede ser porque estaba abierto para mujeres, o porque estaban limpiando.

De repente, a las 3am en punto se abrieron las barreras y esa multitud de repente se convirtió en una masa de manos y piernas corriendo hacia la Rawda y apartando cualquier obstáculo para encontrar sitio. Hilal y Uwais siguieron la pauta, pero yo y Siddiq intentamos ir más tranquilos: el resultado fue que Hilal y Uwais entraron en Rawda a la primera, pero Siddiq y yo no. Además, los policías no controlaban ni los números ni el tiempo que la gente se quedaba.

Cuando por fin pude encontrar un hueco para rezar, vino otra oleada de gente empujando. Empujaron tanto que medio de la oración tuve que apoyar mi mano en una columna para resistir la embestida y no caer. Pero a pesar de eso fue una experiencia preciosa, y la oración estaba llena de concentración y humildad ante Allah.

Cuando Siddiq y yo salimos nos encontramos con Hilal. Pregunté porque los policías no habían controlado a los que venían a la Rawda y explicaron que era porque era la hora de tahayyud y fayr, y que a esa hora los policías no controlaban.

Mientras tanto, Uwais se había quedado escondido en Rawda hasta el fayr. Una verdadera bendición de Allah.

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