Diario de un peregrino despistado II: Makka

Pasamos cinco días en Madina. La noche del 6 de agosto nos pidieron dejar las maletas a las puertas de nuestras habitaciones y nos avisaron que podríamos tener que salir antes del zuhr. Puesto que íbamos a hacer tamattu‘ (que es cuando uno primero hace ‘umra, luego quita su ihram y luego pone su ihram otra vez para hacer hayy) nos pusimos la ropa de ihram, rezamos zuhr en la mezquita del Profeta y aprovechamos para mandar saludos al Profeta (saw) por última vez, antes de montar el autobús para ir a Dhu ’l-Hulayfa donde uno tiene que hacer ihram. Puesto que ya nos habíamos puesto la ropa de ihram, solo quedaba rezar dos rak’as y decir ‘Respondemos, Señor nuestro, respondemos; Respondemos, no tienes igual, respondemos; Las alabanzas, las bendiciones y la soberanía te pertenecen en su enteridad; no tienes igual” (labbayk Allahumma labbayk, labbayk la sharika laka labbayk, inna al-hamd wa ’l-ni’ma laka wa ’l-mulk, la sharika lak) con intención de empezar la ‘umra.

El viaje transcurrió sin mucha novedad. A veces cantabamos labbayk, a veces leíamos el Qur’an, a veces hacíamos dua, a veces charlábamos, y a veces dormíamos. Tras unas diez horas de viaje llegamos a Makka. Alrededor de la una de la madrugada recibí la llave de mi habitación e inmediatamente salí para la mezquita sagrada de Makkah (el Haram) para hacer mi ‘umra, que consiste en hacer el tawaf y el sa’y. En su famosa rima al-Murshid al-mu‘in, Ibn Ashir describe los ritos de ‘Umra diciendo:

Si llegas a las casas deja

la talbiyya y cualquier distracción, y vete

a la Casa de la puerta de al-Salām y besa

la piedra negra, haz takbīr y completa

siete vueltas de ella a la izquierda.

Haz takbīr besando a esa piedra

cuando estés a su altura, y así al-Yamānī

pero con la mano. Toma mi clarificación.

Si no llegas a la piedra tócala con la mano

y ponla sobre tu boca y haz takbīr, siguiendo.

Anda a paso rápido las tres [primeras vueltas], y anda normal las cuatro posteriores

y detrás del maqām haz dos rak‘as.

Haz du‘a por lo que quieras en al-multazam

y la piedra negra besa posteriormente.

Sal a Safa y pausa sobre ella en su dirección

luego haz takbīr y tahlīl

y anda hacia Marwa y pausa igual que en Safa.

Apresúrate en Batn al-masil en seguimiento.

Son cuatro pausas, en cada uno de ambos

paras. Los ciclos son siete completos.

Haz du‘a por lo que quieras durante sa‘y o tawaf

o Safa y Marwa con reconomiento.

Son obligatorias las dos purificaciones y el cubrirse para

quien hace tawaf, y recomendado para el sa‘y es lo aparente.

La explicación es la siguiente:

Si llegas a las casas de Makka deja de decir la talbiyya (‘labbayka Allahumma labbayka…’) y deja cualquier distracción.

Tawaf

Vete a la Casa de Allah que es la Ka’ba. Entra por la puerta de al-Salām y besa la piedra negra si puedes. Haz takbīr (di Allahu akbar) y completa siete vueltas alrededor de la Ka’ba, dejándola a a la izquierda, o sea yendo en dirección contraria al reloj. Haz takbīr besando a esa piedra negra cada vez que estés a su altura, e igualmente tocas al-Yamānī pero con la mano. Si no llegas a besar la piedra, tócala con la mano y pon la mano sobre tu boca y haz takbīr. Si eres hombre, anda a paso rápido las tres primeras vueltas, y anda normal las cuatro posteriores.

Dos rak‘as detrás de maqam Ibrahim

Y detrás del maqām de Ibrahim haz dos rakʿas. Si puedes, es recomendado hacer duʿā’ por lo que quieras en al-multazam, que es la parte de la Ka‘ba entre la piedra negra y la puerta y, si puedes, besa la piedra negra posteriormente.

Sa‘y entre Safa y Marwa

Sal al monte de Safa y pausa sobre ella en dirección de la Qibla, luego haz takbīr y tahlīl (‘la ilaha illa Allah), y anda hacia el monte de Marwa y pausa, igual que en Safa. Si eres hombre, apresúrate en Batn al-masil, que está indicado por luces verdes entre Safa y Marwa, en seguimiento del ejemplo de Hayar, que estaba buscando agua para su hijo Ismail. Son cuatro pausas. O sea, en cada uno de los dos montes paras. Eso quiere decir que en total los ciclos son siete completos.

Reglas generales

Haz du‘a por lo que quieras durante sa‘y o tawaf, o Safa y Marwa, con reconocimiento de los pecados propios. Son obligatorias las dos purificaciones: (i) estar limpio de impurezas y (ii) tener wudu’, y cubrir la ‘awra para quien hace tawaf. Las dos purificaciones y cubrir la ‘awra es recomendado para el sa‘y y eso es lo aparente.

A pesar del largo viaje y el cansancio, nada podía evitar el sentimiento de paz al ver la Ka‘ba y la felicidad de poder dar un beso a la piedra negra, una piedra del paraíso. Durante tawaf alrededor de la primera mezquita de la historia, construida por Ibrahim e Ismail, pedía a Allah que me perdonase mis pecados, que me guiase a lo correcto, que me diese fuerzas para ser mejor siervo, y pedí igualmente para mis queridos: familiares, amistades y profesores. También durante las dos rak‘as detrás de maqam Ibrahim alargué el du‘a durante la prosternación, tras lo cual pasé varios minutos haciendo más du‘a detrás de al-multazam. Y finalmente, durante el sa‘y entre Safa y Marwa que nos recordaba el sacrificio que Hayar hizo por su hijo Ismail, aproveché para hacer aún más du‘a, parando en cada cima unos minutos mientras pedía a Allah que nos guiase y nos diese fuerzas para ser mejores musulmanes, y que nos facilitase la vida mundana y la vida venidera. Tras finalizar el sa‘y, fui a cortar el pelo y volví a la mezquita a rezar el fayr.

Esos días estábamos en un hotel cercano al Haram, así que todos los días rezábamos en el Haram y hacíamos tawaf. A diferencia de Madina, Makka es caótico. Los trabajos de renovación de la mezquita parecen haberse estancado, los guardas que dirigen a los orantes están mal entrenados, los caminos para acceso a la mezquita y dentro de ella están mal organizados, el número de gente es impresionante, y la gente es la mayor causa del caos, pues no saben atenerse a ninguna regla. Los dos o tres primeros días era un choque, y en nuestra habitación comentábamos que nos costaba adaptarnos. Pero tras unos pocos días lo veíamos de forma diferente. Por un lado, uno se acostumbra a tener que ir a la mezquita una hora antes de la oración para encontrar un espacio. Y el estar en la mezquita rezando o leyendo Qur’an, levantar la mirada y ver la Ka‘ba, es una experiencia preciosa. Igualmente, nos fijamos que muchos de los peregrinos venían de países pobres donde el coste del hayy puede ser el equivalente a años de salario. No es de extrañar que esos peregrinos intenten romper todas las reglas para aprovechar esta oportunidad única al máximo. Por eso intentan besar la piedra negra, ya sea con paciencia o resistiendo y empujando. Por eso se ponen a rezar tan cerca de maqam Ibrahim. Por eso se ponen a rezar en medio de un paso para poder rezar delante de la Ka‘ba. Por eso imploran, se escabullen y buscan atajos, cuando los guardas les dicen que por allí no hay camino. Por eso lloran ante Allah con una mezcla de felicidad y tristeza, de esperanza y dolor. Pueden tener una actitud que desde nuestra perspectiva es reprochable, pero parece casi heroica cuando uno se da cuenta de que parte de la razón por la que se comportan así es porque sospechan que esta va a ser la última vez que van a ver la Ka‘ba. A diferencia de nosotros, que podemos visitar la Ka‘ba con bastante facilidad, ya sea para hayy o para ‘umra. Esto nos animaba a esforzarnos aún más para apreciar las bendiciones de Allah.

Al mismo tiempo, también había tiempo para reírse. En particular cuando está mi compañero de habitación Uwais, la vida y alma de la fiesta. Este hermano siempre tiene una sonrisa y siempre hace a todos sonreír. Por ejemplo, el día que decidió que sería interesante ir al comedor del hotel vestido con unos pantalones cortos que parecían boxers, y una camiseta sin mangas de esas que se ponen debajo de la ropa. Cuando le dijeron que no era ropa apropiada estaba verdaderamente confuso.

En estos días estudiaba con shayj Akram tras el fayr, con lo cual llegaba tarde para el desayuno, y tanto Uwais como Hilal y Siddiq me acusaban, entre risas, de haberles abandonado. Empezaron a llamarme ‘shayk’ en plan broma cariñosa, e incluso me pidieron que les enseñase algo, así que, cuando nos acordábamos entre oraciones, tawafs, y dormir, les traducía algún hadiz sobre el hayy y daba una explicación resumida.

Sobre la oración en el Haram

Cuando uno reza en el Haram, rápidamente se da cuenta de que hombres y mujeres cruzan delante de él (o ella) constantemente. Normalmente esto es un problema. ¿Lo es también en el Haram?

Dijo al-Mawwaq: En la mezquita de al-Haram, si reza sin sutra, está permitido que la gente haciendo tawaf pase delante de él, pues los que están haciendo tawaf están en oración, y por esa misma razón está permitido rezar en su dirección. (Tay, 2/233). Abdul Razzaq narra en su Musannaf que Abu ‘Amir dijo: “Vi a Ibn al-Zubayr rezando en la mezquita (del Haram) y una mujer quería pasar delante de él, mientras él quería hacer suyud, así que ella pasó y el hizo suyud donde sus pies habían estado”.

La muda a Aziziya

Tras cinco días en un hotel cercano al Haram, nos mudaron a Aziziya, a unos cinco kilómetros del Haram pero muy cerca de Yamarat y Mina. Allí cambiamos de un hotel elegante con vistas al Haram y camas amplias a una habitación oscura, sin vistas, de camas estrechas y una llave por habitación. También cambiaron mis compañeros de habitación. Los nuevos compañeros eran el doctor Saqib, Ibrahim, Faruq y Qasim -quien parecía irse todas las noches a dormir al Haram con su esposa. Los costes de vida subieron mucho cuando nos mudamos a Aziziya, pues de repente necesitabamos taxis para ir al Haram. Algunos de los hermanos tenían un coste añadido: las librerías. Si no hacíamos tawaf del Haram, seguro que hacíamos tawaf de las librerías, y siempre encontrábamos algo. Por ejemplo, yo compré:

  • Nasb al-raya de al-Zayla‘i (m.762h), uno de los mejores libros de análisis de hadices. Es un análisis de los hadices utilizados por al-Marginani en al-Hidaya, el más famoso libro de fiqh hanafi. La ventaja de esta edición es que está en solo dos tomos en vez de los cinco en los que normalmente se publica.
  • Nur al-‘uyun de Ibn Sayyid al-Nas (m.734h), un libro resumido de sira.
  • al-Arba‘un al-nawawiyya de al-Nawawi (m.676h), edición de Dar al-Minhay, que se basa en dos manuscritos valiosos: (i) el de Sabt ibn al-Aymi de al-Mizzi de al-Nawawi, y (ii) el de al-‘Iraqi.
  • Bidayat al-hidaya de al-Gazali, una guía para principiantes sobre como ser un buen musulmán.
  • al-‘Umda fi mahasin al-shi‘r wa adabi wa naqdihi de Ibn Rashiq al-Qayrawani (m.456h), sobre literatura y retórica que me hizo comprar el shayj Akram.
  • al-Isti‘ab de Ibn Abdul Barr (m.463h), el famoso diccionario biográfico de los Compañeros del Profeta (saw). La ventaja es que esta edición era en un solo tomo, cuando normalmente son por lo menos tres tomos.
  • Risala fi tasmiyat fuqaha’ al-amsar de Ibn Abdul Barr (m.463h) sobre los grandes muytahids de fiqh de la historia temprana del Islam.
  • al-Tahrir fi usul al-tafsir de Musa‘id al-Tayyar, reconocido como el mejor libro sobre estudios quranicos de este experto en estudios quranicos.
  • Hashiyat de al-Badawi sobre Hilyat al-lubb al-masun, el comentario de al-Damanhuri a la rima de balaga por al-Ajdari titulada al-Yawhar al-maknun. Tengo la edición antigua del libro, pero esta edición es más clara y además ocupad menos sitio.
  • Raf‘ al-astar ‘an muhayya mukhaddirat tal‘at al-anwar por Hasan al-Mashshat, el gran sabio malikí de Makka. Este libro es un comentario de la rima sobre ciencias del hadiz Tal‘at al-anwar por Sidi Abdullah al-‘Alawi (m.1233h).
  • Nuzhat al-nazar de Ibn Hayar (m.852h). Posiblemente es el libro de mustalah más estudiado. Esta edición tiene dos particularidades: (i) está basada en dos manuscritos que los copistas revisaron con el propio Ibn Hayar. Uno de los dos manuscritos es el mismo utilizado por ‘Itr en su edición, pero esta edición utiliza también un segundo manuscrito posiblemente superior al utilizado por ‘Itr. Solo con esto, es posible que esta se convierta en la edición definitiva del libro hasta que alguien encuentre algún manuscrito mejor; (ii) incluye además las breves anotaciones de Ibn Qutlubugha (m.879h), alumno de Ibn Hayar, además de anotaciones por Ibn Abi Sharif (m.906h) y al-Kurani (m.1101h).
  • Tafasil al-yumal de Abdul Aziz al-Harbi, un comentario de la famosa Lamiya de Ibn al-Wardi.
  • Tashih al-fasih wa sharhuhu de Ibn Durustawayh (m.337h) es una corrección y explicación del famoso Fasih de Za‘lab (m.291h) que trata sobre errores comunes al hablar en árabe. La particularidad de este comentario de al-Fasih es que no solamente explica, sino que además critica y añade otros errores comunes. Además explica la pronunciación de la gente.
  • al-Zamar al-dani de al-Abbi, un famoso comentario de la Risala de Ibn Abi Zayd al-Qayrawani en fiqh maliki. Este comentario es considerado muy bueno ya que está escrito en un estilo muy claro y accesible. En realidad está tomado en casi su totalidad del comentario de Abu ’l-Hasan al-Manufi y su hashiya por al-‘Adawi, pero muy bien resumido. A pesar de que ya tengo este libro, la edición que encontré era una reproducción de una edición antigua
  • Libro sobre el sabio granadino Ibn Masdi (m.663h) que incluye una bibliografía de sus profesores, dos de sus colecciones de hadices y un resumen de sus musalsalat por Ibn Yama‘a.

Estudiando al-Muqiza

Uno de mis compañeros de viaje me pidió que le enseñase algo, así que decidimos estudiar al-Muqiza de al-Dhahabi en ciencias del hadiz. Es uno de mis libros favoritos sobre hadiz y desde mi punto de vista es el mejor libro sobre ciencias del hadiz a nivel intermedio, mucho más práctico que Nuzhat al-nazar de Ibn Hayar. A pesar de que ambos son de los más grandes expertos en hadiz de la época clásica, el trabajo de Ibn Hayar está lleno de discusiones teóricas y influencias de teología que tienen poca utilidad para el estudioso de hadiz. Temas como mutawātir y ahad, o si los hadices de al-Bujari y Muslim dan certeza, no pertenecen a las ciencias del hadiz. Incluso en las discusiones que deberían ser más útiles no trata el tema de manera práctica. Por ejemplo, cuando Dhahabi trata el tema del hadiz mursal, menciona que la fiabilidad depende de si el narrador es un tabi‘i mayor, mediano o pequeño, y da ejemplos para cada uno. Sin embargo, Ibn Hayar da una racionalización teórica de porque el mursal es problemático y menciona las diferentes actitudes de las escuelas tardías, sin mostrar ningún interés en quien es el que está haciendo irsal. Así pues, cuando teníamos tiempo, entre hacer tawaf, rezar, y salir a visitar librerías y sabios, leíamos el libro y yo explicaba las cosas que el hermano no entendía y que requerían clarificación.

Sabios

Clases con shayj Sidi Ahmad walad Abdullah

Cuando estaba en Madina había pedido a uno de mis profesores favoritos, shayj Abdullah al-‘Abbad, que me ayudase a encontrar a alguien con quien estudiar. Me indicó que contactase con shaykh Sidi Ahmad walad Abdullah, un shayj mauritano de Makka que estudió en Mauritania y luego vino aquí siendo todavía bastante joven y estudió una mezcla de estudios clásicos con algunos sabios mauritanos, con estudios universitarios, consiguiendo un doctorado en estudios relacionados al hadiz. Así pues, decidimos estudiar Tal‘at al-anwar por Sidi Abdullah al-‘Alawi, un rima de unos trescientos versos sobre las ciencias del hadiz resumida de la Alfiyya de al-‘Iraqi. No estudié mucho con él, pues varias veces él estaba ocupado, y una vez yo estaba ocupado, y luego durante el hayy ya no era posible. Sin embargo, estudiamos unos 50 versos con discusiones y beneficios, entre ellos que el shayj a veces abría temas que él veía como problemáticos y que desde luego obligan a la reflexión e investigación, como el hecho de que Ahmad casi no aparece en los Sahihs de al-Bujari o Muslim, o que ambos casi nunca aparecen en los libros posteriores. También me citó un poema sobre las virtudes del shayj Habib Allah Mayaba al-Shinqiti que dice:

Pero tras abrir estos temas siempre me decía, “Esto es conocimiento particular” y sonreía con una sonrisa tímida y dejaba de hablar. Le pregunté porque lo consideraba conocimiento particular y me explicó que era porque eran o sus propias conclusiones, que podían ser o no ser correctas, o cosas que no estaban directamente relacionadas al tema.

Uzayr Shams

Muhammad Uzayr bin Shams al-Haqq viene de una distinguida familia de ulama de la India, de los ahl al-hadiz. Tras estudiar en la Yami‘a Salafiya en la India, shayj Uzayr vino a Arabia Saudí a estudiar en la universidad de Madina, de donde consiguió la carrera en 1401h. Luego hizo el masters en Umm al-Qura en Makka en 1406h, tras lo cual hizo su doctorado, también en Umm al-Qura, sobre la poesía árabe en la India. Trabaja como editor de manuscritos en la editorial Dar ‘Alam al-Fawa’id y ha editado numerosos libros como Taqyid al-muhmal del andaluz Abu ‘Ali al-Yayyani, el comentario grande de Abu Dawud por al-Azim Abadi (Awn al-Ma‘bud es la versión resumida), y más. Sin embargo, es conocido más que nada por su trabajo con las obras de Ibn Taymiyya. Ha encontrado numerosos textos inéditos que ha publicado por primera vez en una colección titulada Yami‘ al-masa’il, muchos de ellos basados en manuscritos escritos por el propio Ibn Taymiyya, quien era famoso por su mala letra. Nos contó que recientemente había encontrado un manuscrito por Ibn Taymiyya de unas trescientas páginas que era una refutación de Nihayat al-‘uqul de al-Razi pero que tendría que editar por su cuenta, ya que no podía trabajar lo suficientemente rápido para satisfacer a su editorial. En estos momentos estaba editando una colección de tratados por Shah Waliyullah al-Dahlawi, y otra por Muhammad Hayat al-Sindi, ambos grandes sabios de la India con lazos al Hiyaz, que tuvieron mucha influencia sobre sabios posteriores -dentro y fuera de la India.

Además de ser un gran sabio, y uno de los mayores expertos en Ibn Taymiyya del mundo, es una persona llena de energía, con muchas anécdotas interesantes, generoso con su tiempo, hospitalario, humilde, y siempre sonriente. Entre otras anécdotas, nos contó que cuando estaba escribiendo sobre la vida de Ibn Taymiyya leyó todas las biografías sobre él que encontró. Nos mencionó que la biografía por Laoust en Encyclopedia of Islam era muy buena, pero que había mejores. En particular mencionó la biografía en la enciclopedia islámica iraní, pero señaló que la mejor biografía de Ibn Taymiyya que él había leído era una en una enciclopedia islámica turca. También le pregunté si era cierto que Ibn Taymiyya había sido sufí, y si los editores de Maymu‘ al-fatawa lo habían omitido a propósito, como algunos argumentan. Me explicó que la primera persona en descubrir la afiliación de Ibn Taymiyya a la tariqa qadiri fue George Makdisi, y eso fue bastante tiempo después de la publicación de Maymu‘ al-fatawa. De todas formas, no habría sido incluido pues esto no estaba escrito por Ibn Taymiyya. Shayj Uzayr me dijo que él había encontrado más pruebas de la afiliación de Ibn Taymiyya a la tariqi qadiri, pero que esto había sido cuando Ibn Taymiyya joven y que luego dejo de seguir una tariqa.

Mencionó que Ibn Taymiyya no criticaba todo lo relacionado al sufismo, y que cuando fue preguntado sobre la tradición sufí de pasar el manto como símbolo de haber sido aceptado como sufí, no lo criticó directamente, sino que lo explicó como simbólico del desarrollo del carácter. También explicó que Ibn Taymiyya dividía los sufíes en tres categorías:

  1. Los verdaderos sufíes (sufiyat al-haqiqa) como al-Yunayd y sus parecidos, que eran sabios tradicionales que se dedicaban al ascetismo y la devoción a Allah.
  2. Los sufíes económicos (sufiyat al-arzaq) que se apuntaban a una tariqa porque así recibían ayuda de la comunidad y el gobierno
  3. Los sufíes herejes que tenían creencias incompatibles con el Islam, como Hallay, Ibn ‘Arabi o Bustami.

Abdul Wakil al-Hashimi

Una tarde, tras el ‘asr, fuimos a visitar al shayj Abdul Wakil al-Hashimi. Vive fuera de Makka, en un pueblo llamado Shara’i‘. Nos sentamos con él y leímos una buena parte de Kitab al-zuhd de Waki‘ bin al-Yarrah, con el shayj haciendo pequeños comentarios de cuando en cuando. Durante la lectura un joven interrumpió diciendo que había venido desde Riyadh para conseguir iyaza y quería leer los primeros hadices de los seis libros. El shayj se enfadó mucho y empezó a preguntar al joven, ‘¿Cuál es el primer hadiz de al-Bujari? ¿Bajo qué capítulo está? ¿Qué relación hay entre el hadiz y el tema del capítulo?’ El joven no tenía ninguna respuesta, así que el shayj empezó a explicar, y contó varias anécdotas de como mostrar respeto a los profesores, y la importancia de tener buen conocimiento antes de buscar iyazas. Fue un buen recordatorio de que lo importante es estudiar con sinceridad para adquirir conocimiento, pero aún así quise ayudar al joven, así que cuando dejamos de leer Zuhd, pedí al shayj que nos dejase leer los primeros hadices de los libros más importantes de hadiz, y tras eso nos dio su iyaza.

Qasim al-Bahr

Después de marchar de casa del shayj Abdul Wakil, el hermano Turki al-Fadli nos llevó a casa del shayj Qasim al-Bahr, un sabio yemení originario de Zabid. Lo había conocido en el 2014 en Sanaa cuando, tras haber estudiado Sullam al-murawnaq con el shayj Tahir Salah, pedí que me diese su cadena hasta el libro, y él me dijo que para eso tenía que preguntar al shayj Qasim al-Bahr que era el musnid de la universidad Yami‘at al-Iman en Sanaa. Así que fui a Yami‘at al-Iman y visité al shayj. Leí algo de hadiz con él y me dio iyaza con sus cadenas de transmisión a multitud de libros. A los pocos meses los Huzis tomaron la capital de Yemen, desatando una crisis política que fue uno de los factores que causaron la actual guerra, guerra que ha desintegrado la sociedad civil yemení y destruido la poca infraestructura que había. Pero antes de eso, los Huzis ya habían destruido la universidad, en parte porque algunos de los personajes más famosos de la universidad habían hecho takfir generalizado de todos los Huzis. Eran problemas de política que obligaron a shayj Qasim al-Bahr a abandonar el Yemen. Intenté mantener contacto con su hijo a través de Whatsapp y supe que estaba en el sureste asiático, así que fue una sorpresa oír que su padre, el shayj, estaba en Makka.

Visité al shayj con mis compañeros shayj Muyahid Ali y shayj Suhail Ahmad. El shayj nos recibió en un pequeño salón sin más muebles que unos colchones finos dispuestos como si fuesen un sofá árabe tradicional. El shayj seguía siendo el hombre simple y tranquilo que me recibió en Sanaa cuatro años antes, pero más mayor y casi ciego. Mis compañeros se encariñaron con él, y nos narró el hadiz de la misericordia “El más misericordioso es misericordioso con los misericordiosos; sed misericordiosos con los que están en la tierra, y el que está en los cielos será misericordioso con vosotros”. Luego leímos los primeros hadices de los seis libros y las dos Muwattas, y nos fuimos entristecidos por el estado en el que vivía el shayj, así que dimos el poco dinero que teníamos a su hijo.

El shayj estudió en Zabid, que es el centro de conocimiento más importante del Yemen para los sunnís, y en particular para los shafiis, y pasó un tiempo estudiando en Hiyaz. Entre sus profesores están Muhammad bin Sulayman al-Ahdal, Muhammad bin Ahmad al-Salim, Qasim bin Aqil al-Himyari, Hasan al-Mashshat y otros.

Los maylis de al-Maliki y Habib Umar al-Yilani

A los pocos días, un hermano de Makka llamado Ma‘n que había conocido en Londres y que estaba haciendo su doctorado en la universidad de Cambridge sobre la historia moderna de los sabios del Hijaz, me invitó al maylis de Ahmad bin Muhammad bin Alawi bin Abbas al-Maliki, miembro de la famosa familia al-Maliki de Makka. Son descendientes del Profeta (saw) pero que pasaron por el Magreb, y posiblemente por al-Andalus. Las generaciones anteriores eran conocidas por su conocimiento, su transmisión de las ciencias islámicas y el hadiz, y su tasawwuf. Abbas al-Maliki, su hijo Alawi, y su nieto Muhammad, fueron todos profesores en el Haram hasta que las políticas sectarias del estado prohibieron a todos los que no fueran salafís enseñar en el Haram. Algunos hermanos me contaron que incluso antes de la prohibición, algunos salafís se habían vuelto tan fanáticos que llegaron a atacar al shayj Muhammad al-Maliki cuando terminaba clase en el Haram, y cuando falleció, el imam del Haram hizo lo posible por evitar rezar yanaza sobre él hasta que otro tomó su lugar. A consecuencia de estas experiencias, los sufís de Makka sienten mucha enemistad hacia los salafís y no pierden oportunidad de denigrar y criticarles.

Sin embargo, siento que poco a poco la polarización es menos grave. En general, el salafismo ya no es tan radical como cuando algunos salafís quemaban libros de Nawawi por ser un desviado, por ejemplo. Por otro lado, los sufíes han desarrollado sus teorías y argumentos y ya no son la presa fácil de hace veinte o treinta años. Otro factor son los sabios que tienen buenas relaciones con salafíes, sufíes, ijuanis, tabligis, etc., como algunos de mis profesores, por ejemplo Mayd al-Makki y Amin Siray. Estos han sido como intermediarios entre los diferentes grupos. También hay bastantes ulama salafíes que han estudiado en serio con sabios sufíes, y las relaciones personales están ayudando a limitar las emociones.

El maylis del shayj al-Maliki era en una sala como una cancha de baloncesto y estaba lleno de indonesios. Empezaron recitando Surat Yasin, luego leyeron algunas selecciones sobre la sabiduría detrás del hayy de un libro del shayj Alawi al-Maliki, luego cantaron algunas mada’ih nabawiyya y terminaron con una charla muy beneficiosa por el shayj Habib Umar bin Hafiz de Hadramawt sobre la importancia de hayy.

Después de eso, el hermano Ma‘n me llevo al maylis de Habib Umar al-Yilani, el mufti de los shafi‘is en Makka. Llegamos tarde y nos encontramos que estaban estudiando la historia de Maryam (as) de Sahih al-Bujari. Tras terminar la clase, me sorprendió que Habib Umar bin Hafiz estuviese allí. Dio otra preciosa charla, esta vez sobre como criar a los niños, ya que estaba relacionado a lo que habíamos escuchado de Sahih al-Bujari.

Nabil al-Ghamri

Después de atender esos mayalis, Ma‘n organizó una visita al shayj Nabil al-Ghamri, sabio sufí de ahl al-bayt. Este shayj vive en la parte occidental de Makka, bastante lejos del Haram, en una finca grande con varios edificios compuestos alrededor de un patio grande. A un lado del patio hay una casa grande donde el sheij vive con su familia. Enfrente hay un maylis grande que también actúa como madrasa donde el shayj enseña a un grupo de estudiantes indonesios y/o malayos. Finalmente, al otro lado del patio hay algunos edificios más bajos que posiblemente sea donde viven los alumnos. Fuimos directamente al maylis. Uno de los hermanos había traído a su amigo saudí, profesor de universidad en Riyad, quien tenía un aspecto de salafí de la nueva generación. Esto creó un ambiente interesante, pues el shayj parecía no saber cuan abiertamente podía hablar en presencia de un profesor universitario salafí. Nos contó varias anécdotas de sus relaciones entre sus profesores. De joven dedico su tiempo a estudiar con el gran Hasan al-Mashshat, el gran sabio malikí de Makka, autor de importantes libros como al-Yawahir al-zamina fi bayan adillat ‘alim al-madina en teoría legal, y Raf‘ al-astar ‘an muhayya mukhaddirat tal‘at al-anwar en ciencias del hadiz. Tras la muerte se dedicó fundamentalmente a estudiar con Muhammad Alawi al-Maliki y nos contó que el shayj Muhammad al-Maliki solía dar fatwa según la escuela shafi‘i salvo en casos cuando veía la escuela Maliki como más fácil. También nos contó como había conocido al padre de Sa‘id Ramadan al-Buti en Damasco cuando era joven, y como este le había invitado a comer tras saber que era de ahl al-bayt. La razón era que el shayj había hecho du‘a de ver a alguien de ahl al-bayt, y el joven Nabil había sido el primero en aparecer.

Tras contarnos numerosas anécdotas, leímos los primeros hadices del Sahih de al-Bujari, el Sahih de Muslim, los Sunan de Abu Dawud, el Yami‘ del al-Tirmidhi, los Sunan de al-Nasa’i, los Sunan de Ibn Mayah, el Musnad de al-Darimi, el Muwatta de Malik, el Muwatta’ de Muhammad al-Shaybani, el Musnad de Abu Hanifa y el Musnad de al-Shafi‘i según sus dos transmisiones. Tras leer esto nos dio una copia de su libro donde menciona sus profesores y sus cadenas de transmisión, y varios otros regalos, entre ellos un pequeño libro de hadiz titulado Ifadat al-talib al-sa‘id bi-tahsin nusjat Darray ‘an Abi ’l-Hayzam ‘an Abi Sa‘id. En este libro, el shayj intentó analizar una nusja y ver su fiabilidad. Una nusja puede significar una cadena de transmisión muy conocida, pero también es cuando una cadena de transmisión se transmite como un libro independiente. Al ser incorporados en otros libros, muchas de estas nusjas dejaron de transmitirse como libros independientes, pues los hadices fueron preservados en las grandes colecciones de hadiz. En este caso en particular, el shayj Nabil analizó la nusja de Darray bin Sam‘an de Abu ’l-Hayzam Sulayman bin ‘Amr de Abu Sa‘id al-Judri. Esta nusja fue criticada por Ahmad a pesar de citarla a menudo en su Musnad, y shayj Nabil argumenta que esta nusja es por lo menos hasan. El shayj también ha trabajado mucho con el Musnad de al-Darimi. Hizo una edición crítica basándose en numerosos manuscritos, e incluso escribió un comentario del libro. Mostró interés en que hiciésemos una lectura de Musnad de al-Darimi y se ofreció para atender el jatm de la lectura.

Abdul Sami‘ al-Anis

Hace un año o así vi una portada de un libro flotando por internet. Se llamaba al-Awa’il al-hadiziya al-mi’a y pertenecía al género de awa’il, que es un género bastante tardío en el que el autor compila el primer hadiz de los libros importantes de hadiz (como los seis libros, el Muwatta, y así). Era utilizado por alumnos quienes, tras haber completado sus estudios en su instituto o localidad con sus profesores, querían conseguir iyaza de otros profesores, pero no tenían tiempo suficiente para leer los libros completos. La solución era leer por lo menos el primer hadiz de cada libro. Otro beneficio de estos libros era que los alumnos aprendían sobre los libros de hadiz más importantes -quienes eran sus autores, de donde eran, cuando murieron, y algo sobre el tipo de libro. Los dos libros de awa’il más famosos son el del famoso experto en hadiz sirio al-Ayluni (m.1162h) y el del famoso muhaddiz de Mekka Muhammad Ibn Sunbul (m.1175h). Cada uno contiene unos cuarenta hadices de cuarenta libros. Pero al-Awa’il al-hadiziya al-mi’a (literalmente ‘Los 100 awail de hadiz’) contenía cien hadices de cien libros. Así pues, lleno de curiosidad, conseguí una copia, y cuando lo recibí era una grata sorpresa.

Para empezar, el libro está organizado cronológicamente, a diferencia de los demás awail que he visto, que empiezan con los seis libros (al-Bujari, Muslim, Abu Dawud, Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah) y luego suelen ser los libros de los cuatro imames (Muwatta de Malik y Musnads de los otros tres imames), y así. La mayoría de los awail contienen información mínima sobre cada libro de hadiz, mencionando el título del libro, el nombre completo del autor y el año de su muerte. Este awail, sin embargo, empieza citando el primer hadiz de cada libro y luego da información útil sobre cada libro. Por ejemplo, menciona la cadena de transmisión hasta el libro, luego una breve descripción del libro y la metodología del autor, seguido del trabajo que se hecho sobre el libro (comentarios, análisis de sus hadices, biografías de sus narradores, etc.), tras lo cual menciona las mejores ediciones del libro, y finalmente menciona el número de hadices en el libro.

El autor del libro es Abdullah al-Armaki, pero transmite todos los hadices a través del shayj Abdul Sami‘ al-Anis. Contacté con shayj Abdul Sami‘ cuando conseguí el libro, pues quería conseguir iyaza en el libro para poder enseñarlo, pero el shayj dijo que no daba iyaza sin conocer a la persona y sin que le leyesen algo, así que dejé el tema pues él estaba en Emiratos. Sin embargo, el shayj Akram se había reunido con el shayj Abdul Sami‘ en el Haram de Makka. Así que contacté con el shayj Abdul Sami‘ y pedí reunirme con él y leer algo del libro. Me dijo que se sentaba en el patio del Haram, frente a la Kaaba al lado de la puerta del rey Abdul Aziz tras el isha, así que la noche del 6 Dhu ’l-Hiyya fui a verle y me mandó el libro en pdf. Llegué al patio y lo busqué, pero había tanta gente que no veía a nadie. De repente, ante mi vi a alguien que se parecía algo a la foto del shayj Abdul Sami‘ así que le dije “¿El shayj Abdul Sami‘?” Me miró sorprendido y alabó a Allah.

Nos sentamos y hablamos del destino y me contó cómo consiguió hacer el hayy, una historia bonita que reservo para otro día. Hablamos largo tiempo sobre el significado de ser buen musulmán, la importancia de los diferentes ritos del hayy y la Ka‘ba. Entre otras cosas me dijo que si uno consigue besar la piedra negra debería de llorar de alegría. También hablamos de su libro y me explicó que su alumno Abdullah al-Armaki era un sunni de Irán, y que desde el establecimiento de la dinastía safawi hasta ahora, la tradición de leer los libros de hadiz con profesores se había cortado. La idea, pues, era crear un libro de awail grande, con información práctica sobre cada libro, para que al-Armaki pudiese revivir la tradición de leer libros de hadiz a su vuelta a Irán. Esta idea hizo que el libro me pareciese aún más loable. Finalmente leímos el primer hadiz, de la Muwatta de Malik, y el shayj Abdul Sami‘ me dio iyaza en ese libro y en todos sus libros. Paramos para esperar a alguien que venía y parecía tener interés en leer, y mientras venía charlamos más. Le hablé de al-Wayiz de Salih al-Shami pero no pareció muy convencido. En cambio alabó Yam‘ al-fawa’id de al-Rudani, aunque cuando mencioné que al utilizarlo en clase vimos discrepancias importantes entre ediciones reconoció que no parecía haber ninguna edición buena. Proseguimos a hablar de al-Farahi, y me preguntó sobre su interpretación de Surat al-Fil, así que le expliqué su teoría y su utilización de la poesía pre-islámica como fuente histórica. El shayj pareció sorprendido pero alabó a al-Farahi por su fe y por ser un hombre devoto en su oración. Continuamos hablando hasta tarde, y el hermano que venía a leer no apareció. Al final me excusé, pues quería hacer tawaf antes de volver al hotel y ya era tarde. Hice tawaf alabando a Allah por haberme encontrado con el shayj, y por haberme beneficiado de sus palabras, y recé por mis profesores, mi familia, mis hermanos y mis alumnos.

Tras eso volví a Aziziya con el animo en alza, pues sabía que al día siguiente ya iba a empezar el hayy propiamente. Todo lo que había pasado hasta entonces era como un prefacio al gran evento, como un entrenamiento. El hayy comenzaba.

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