Reflexionar sobre nosotros mismos

Hoy releí un hadiz que seguro todos conocemos. El Profeta (saw) preguntó a sus compañeros: “¿Sabéis quién es el insolvente?” Respondieron: El insolvente para nosotros es quien no tiene ni una moneda de plata ni mercancía. El Profeta (saw) les replicó: “El insolvente de mi comunidad es quien viene el día del juicio con oraciones, ayunos y caridad, pero insultó a este, maldijo a este otro, abuso económicamente de ese, derramó la sangre de ese otro, y pegó a este; entonces da a este de sus buenas obras, y a ese de sus buenas obras, y cuando sus buenas obras se agotan antes de haber pagado sus deudas [a sus víctimas], se les toman sus pecados y se los echan encima a él, y luego es tirado al fuego.”

El hadiz lo narró Muslim en su Sahih.

Lo interesante de este hadiz es que está hablando de gente que hace sus actos religiosos obligatorios, pues estos insolventes son gente que viene “el día del juicio con oraciones, ayunos y caridad”. El hadiz no habla de alcohólicos, o drogadictos o mendigos, sino de personas que se consideran a sí mismos buenos musulmanes, y que echarán a perder todas sus buenas obras por su mal carácter y su mal trato a los demás.

Si uno mira a través de la historia siempre puede encontrar ejemplos de gente religiosa que abusó de otros musulmanes, ya fuesen tiranos o movimientos político-teológicos como los jawariy que justificaban el maltrato de la gente con argumentos religiosos.

Sin embargo, a veces tengo la impresión de que hoy estamos viendo un monstruo muy particular de nuestra época, y son las multitudes de personas que se creen grandes héroes de redes sociales, y que se dedican a meterse en debates virtuales donde el debate no se gana por argumentos, ni sentido común, ni buen carácter, ni humildad, sino por el número de aliados que tengas que puedan apoyarte a la hora de insultar y mofarse del otro bando.

Creo que hay varias razones para que esto sea así:

  1. Primero, el anonimato concedido por las redes sociales. En la mayoría de los casos, la persona con la que peleamos en redes sociales no es más que un nombre en una pantalla, y nosotros para ellos lo mismo. No vamos a tener que verles en el instituto o en el trabajo al día siguiente, con lo cual no tenemos que preocuparnos de las consecuencias de insultarles y faltarles el respeto.
  2. Al menos que seamos tan elocuentes como Borges, Machado, u otros de su categoría, la realidad es que somos bastante bastos utilizando la palabra escrita. Mientras que cuando hablamos cara a cara, eso se puede acentuar con el tono de voz y los gestos, en las redes sociales dependemos casi exclusivamente en la palabra escrita. Así pues, si ya es fácil sentirse ofendido cuando alguien critica nuestra posición, es más fácil aún sentirse ofendido cuando nos basamos unicamente en la palabra escrita.
  3. La mayoría somos tribalistas y no escuchamos a los que no son parte de nuestra tribu. Lo vemos, por ejemplo, en la dinámica entre madridistas y culés, o progres e fachas, o salafís y sufíes. Así pues, en redes sociales lo normal es que nos metamos en peleas tribales donde atacamos a los de otra tribu, y defendemos a los miembros de nuestra tribu.

Cuando estos factores se mezclan, crean un ambiente donde cada pequeña tribu tiene su pequeño rincón, y en ese pequeño rincón se reunen los miembros para criticar a todas las demás tribus. A veces tribus crecen, a veces se hacen más pequeñas. Pero el problema del tribalismo se acentúa.

He aquí algunos ejemplos de tribalismo que me he encontrado esta última semana:

  • Una no-hiyabi americana y un homosexual anglosajón que se dice experto en estudios coranicos dicen que las neozelandesas que se pusieron hiyab tras el atentado terrorista son racistas.
  • Un musulmán occidental critica a una musulmana occidental de contribuir a la opresión de las mujeres en el mundo musulmán por criticar el feminismo.
  • Un converso americano critica a los árabes e indios de ser racistas por no reaccionar a una masacre en Malí como reaccionaron al atentado de Nueva Zelanda. El único problema es que nadie había oído de la masacre en Malí, y al final resulta que era consecuencia de un conflicto complejo que está claro que el hermano americano no conocía ni entendía.
  • Mejor ni hablar de la reacción más o menos nazi a la carta de la mezquita de Sevilla dirigida al rey. Y los intentos de comentaristas y periodistas de comparar favorablemente a las políticas de los dirigentes de un país (los reyes católicos de España) con un atentado por criminales que no tenían nada que ver con ningún estado.

En todos estos casos, estos argumentos encontraron apoyo (yo solo los conocí a través de retuiteadores), y son ejemplos de donde el tribalismo predomina sobre el sentido común. Es cosa de buscar cualquier excusa para desacreditar a los que no son de tu tribu.

Y con eso volvemos al hadiz: “El insolvente de mi comunidad es quien viene el día del juicio con oraciones, ayunos y caridad, pero insultó a este, maldijo a este otro, abuso económicamente de ese, derramó la sangre de ese otro, y pegó a este; entonces da a este de sus buenas obras, y a ese de sus buenas obras, y cuando sus buenas obras se agotan antes de haber pagado sus deudas [a sus víctimas], se les toman sus pecados y se los echan encima a él, y luego es tirado al fuego.”

Y reflexionamos sobre nosotros mismos y nos preguntamos: ¿somos de los que rezamos, ayunamos y cumplimos nuestras obligaciones rituales, pero las invalidamos con palabras llenas de rencor tribal? ¿Empezamos peleas por el honor de nuestra tribu, o apoyamos a quienes las empiezan? ¿Buscamos excusas para ofendernos con los demás? ¿Destruimos nuestras buenas obras en busca del placer momentáneo de parecer listos en las redes sociales? Yo creo que todos en algún momento hemos hecho algo de esto -yo desde luego- y es algo por lo que debemos hacer tawba y sentir vergüenza.

Yo por mi parte rezo para no ser de los que “dividieron su religión y se convirtieron en grupos, cada grupo feliz con lo que tiene” (Q30:32).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s