Libros: Fath al-fattah

Hace un tiempo, en uno de los grupos de ‘ulama en los que me han permitido ser miembro, apareció una discusión muy interesante sobre un libro del cual ni siquiera había oído hablar por un sabio que no conocía: un comentario de Mujtasar Jalil titulado Fath al-fattah, por Ibn Rahhal al-Ma’dani.

Según cuenta el shayj al-Nayi al-Amin de Dar al-Hadith al-Hasaniyya, quien es parte del equipo que revisa la obra, el libro será publicado a finales de este año y saldrá en 70 tomos. Pero ni siquiera es un comentario de Jalil completo, sino solamente desde Kitab al-nikah (matrimonio), pues según Ibn Rahhal, al-Hattab ya había tratado el fiqh ritual (‘ibadat) de manera apropiada en su Mawahib al-yalil.

 

Ibn Rahhal

Abu ‘Ali al-Hasan b. Rahhal al-Ma’dani era de una vieja familia de Fes, y al-Ma’dani se refiere a su origen tribal de Banu Ma’dan. Estudió con los grandes ulama de su época como Muhammad b. ‘Abd al-Qadir al-Fasi, al-Yusi, ‘Abd al-Salam al-Qadiri e Ibn Suda.

Fue juez de Fes, pero cuando dejó el cargo se dedicó a enseñar y escribir en la Madrasa al-‘Annaniyya y en Qarawiyyin. Más tarde fue nombrado juez en Meknes, donde se quedó hasta su muerte en 1140/1728.

Era conocido por su gran conocimiento de fiqh, árabe y tafsir, y era uno de esos ulama que aprovechaba su tiemp. Dijo Ibn Zaydan al-Siyilmasi en Ithaf a’lam al-nas (III/16):

Se pasaba la noche leyendo hasta el amanecer, luego rezaba fayr y subh, y luego se sentaba para leer hasta que salía a dar clase. Luego se sentaba a dar clase hasta el mediodía según su costumbre. Era persona de poco dormir, y comía ya que eso le daba energía para leer.

Dijo Ibn Tayyib al-Qadiri en Iltiqat al-durar (p.335):

Tenía gran facilidad para el fiqh, amplio conocimiento de nawazil (temas contemporáneos), gran paciencia para dar clases. Tenía paciencia para sentarse a enseñar desde la salida del sol hasta el mediodía en clase sin perder la paciencia, y contestaba a todas las preguntas que le hacían, y había muchos que preguntaban… Enseñaba Mujtasar Jalil, la Alfiyya de Ibn Malik, y tafsir. Era muy equilibrado, humilde, pacífico, generoso, divertido, y de gran caracter.

Dijo ‘Abd al-Kabir al-Kattani en Zahr al-as (I/446):

No se enfadaba ni se aburría, a pesar de los muchos temas que discutían en clase. Respondía con minuciosidad y precisión, con citas suficientes. Era de los que habían memorizado la escuela maliki, una referencia en fatwa, con todas las cuestiones legales (furu’) en su cabeza, leía mucho y tomabamuchas notas.

Tuvo numerosos alumnos, entre ellos al-Sirghini, Ahmad al-Siyilmasi, Abu ‘l-Hayyay al-Muyailadi, Muhammad al-Dala’i, Muhammad al-Dakkali y otros.

Escribió varias obras aparte de su comentario de Jalil, como una Hashiya del comentario de la Tuhfa de Ibn ‘Asim por Ibn ‘Ashir, un resumen del comentario de al-Ayhuri sobre Jalil, una Hashiya del comentario de al-Jirashi sobre Jalil, otro libro sobre disputas judiciales, y más temas.

 

Fath al-fattah

Cuando oí que el libro estaba en 70 tomos, quedé sorprendido, pues sería el comentario más grande de Mujtasar Jalil que se conoce. Sin embargo, omite todo lo relacionado a las leyes rituales (‘ibadat), y enfoca solamente derecho positivo (mu’amalat), empezando por el matrimonio. Esto significa que si Ibn Rahhal hubiese comentado el libro entero, habría sido más de cien tomos.

La razón por la que Ibn Rahhal hizo que su comentario fuese tan grande es porque, por un lado, hizo su libro una enciclopedia de fiqh maliki, intentando abarcar todo lo que se había dicho sobre cada tema hasta ese momento. En cierta manera, eso significa que tiene mucho cortar y pegar. Ahora, si solo tomase de otros comentarios de Jalil, no tendría mucho merito. Pero parece ser que además recoge de libros de fatawa, proceso judicial, y otros géneros que suelen no ser incluidos en los libros de fiqh generales. Pero, además, por lo que dice el shayj al-Nayi al-Amin, el libro está lleno de análisis legal basado en buscar razonamientos puramente legales (ta’lil) y más pragmáticos (maqasid) basados en análisis textual, el concepto de sabiduría divina y principios establecidos.

Por ahora parece prometedor, pero sabremos más cuando el libro se publique.

 

Conclusión

Puede parecer extraño ponerse contento por un libro de fiqh. Los que tienen algo de experiencia con Mujtasar Jalil sabrán que no es un libro muy entretenido, y 70 tomos explicando leyes que, en la mayoría de los casos, ni siquiera son aplicables hoy en día, puede parecer una irrelevancia. Más aún cuando vivimos en un momento donde todo el mundo parece despreciar el fiqh. Los salafis, porque no es un seguimiento literalista del Qur’an y la sunna. Los Coranistas, porque va en contra de su interpretación occidental neoliberal del Islam (esa etiqueta no la entenderán, pero bueno). Los sufís, porque creen que el batin es lo único que importa. Los ijuanis, porque necesitamos una versión del Islam más apropiada para el mundo moderno. Y así.

Pero una de las cosas que solemos olvidarnos entre batallitas que se montan entre estas sectas modernas es que toda sociedad necesita tener leyes, y que uno de los grandes logros civilizacionales del Islam ha sido su desarrollo de un sistema legal que, en gran medida, ha sido independiente del poder ejecutivo de los sultanes, e incluso han sido capaces en su papel legislativo (como fuqaha) y judicial (como qadis) de limitar los poderes del ejecutivo (el califa o sultán), y que ha sido capaz de responder a las necesidades de las sociedades musulmanes durante más de 1,000 años. Entender como los eruditos consiguieron crear un mundo donde, sin ser gobernantes, fueron capaz de limitar el poder de lo que eran, en realidad, monarquías absolutas, y adaptarse a cambios sociales, es algo que debe ser admirado y comprendido. Más aún cuando vemos como la mayoría de estos movimientos modernos son incapaces de adaptarse y renovarse sin convertirse en peones de las élites gobernantes.

Que Allah nos facilite la humildad, y el respeto por los que nos precedieron.